Emilio Muñoz: de Triana al mundo, la verdad de un torero irregular y brillante

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Emilio Muñoz: de Triana al mundo, la verdad de un torero irregular y brillante

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Emilio Muñoz: de Triana al mundo, la verdad de un torero irregular y brillante

Emilio Muñoz Vázquez nació en Sevilla, en el barrio de Triana, el 23 de mayo de 1962. Hijo de Leonardo Muñoz Ordóñez “El Nazareno”, novillero y hombre del toro, creció en una casa donde la tauromaquia no era una afición de domingo, sino una manera de mirar la vida. No venía de una dinastía de figuras, pero sí de una raíz taurina directa, humilde, exigente y trianera.
Emilio Muñoz y Antoñito Ruiz, en Camas. Sevilla. 1975
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Emilio Muñoz Vázquez: el niño prodigio que tuvo que volver para encontrarse
La biografía de Emilio Muñoz empieza casi antes de tiempo. Fue el muchacho al que la vida empujó al ruedo cuando todavía no había terminado de ser niño. Saltó como espontáneo en Nerva, mató su primer becerro con apenas diez años y se vistió por primera vez de luces en Camas. Paco Camino, amigo de su padre, le regaló el primer traje, el capote, la muleta y el estoque. A los doce y trece años ya había toreado decenas de festejos sin caballos. Aquello no era aprendizaje: era una infancia puesta a prueba.
Emilio Muñoz, joven matador
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Su debut con picadores llegó el 19 de septiembre de 1976, en Arlés, con solo catorce años. Actuó como único espada ante cuatro novillos de Álvaro Domecq y cortó cuatro orejas. La escena tenía algo de imposible: un adolescente, solo ante cuatro novillos, en una plaza francesa, y saliendo convertido en noticia. Después llegó la Maestranza. El 15 de agosto de 1977 se presentó como novillero con picadores en Sevilla y empezó a consolidarse como una de las promesas más deslumbrantes del momento. En 1978 toreó 51 novilladas. La crítica lo llamó “niño prodigio” y “pequeño Mozart del toreo”.
Emilio Muñoz y sus comienzos como torero
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El salto definitivo llegó el 11 de marzo de 1979, en Valencia. Tomó la alternativa con dieciséis años, de manos de Paquirri, con Dámaso González como testigo y toros de Carlos Núñez, “Limpiador” el toro de la ceremonia de 474 kilogramos. Emilio Muñoz fue uno de los matadores más jóvenes en doctorarse.
Emilio Muñoz Torero de Triana, Sevilla
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Su primera etapa fue de vértigo. En 1979 terminó la temporada con más de sesenta corridas. Confirmó la alternativa en Madrid el 19 de mayo de 1980, con Ángel Teruel como padrino y José María Manzanares como testigo. Pamplona se convirtió muy pronto en una plaza decisiva para él: allí cortó cuatro orejas y un rabo en 1979, y volvió a triunfar con fuerza en 1980. Sevilla era la raíz; Pamplona, la plaza que lo quiso sin pedirle explicaciones.
Emilio Muñoz en Sevilla taurina
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En los años ochenta toreó mucho y se jugó mucho. En 1981 sumó 51 corridas, en 1982 alcanzó 57 y en 1983 llegó a 62. Ese mismo año cuajó en Sevilla una faena importante a un toro de Bohórquez. Pero la carrera de Emilio Muñoz nunca fue una línea recta. Hubo cornadas, presión, dudas, desigualdad y un peso psicológico evidente. Las muertes de Paquirri en 1984 y de Yiyo en 1985 contribuyeron a abrir una grieta interior. En 1986 anunció una retirada temporal.
Emilio Muñoz intervino en Atolladero
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El regreso de 1990 cambió la lectura de su carrera. Reapareció en Vinaroz y ese mismo año firmó una de sus obras capitales: la faena a “Correrios”, de Manolo González, premiada en la Feria de Abril de Sevilla. También en 1990 indultó en Algeciras al toro “Comedia”, de Cebada Gago. Si la primera etapa fue la del niño empujado por la expectativa, la segunda fue la del torero que parecía buscar una verdad más propia.
Emilio Muñoz Madonna You'll See (Verás)
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La cumbre sevillana llegó el 21 de abril de 1994, cuando abrió la Puerta del Príncipe de la Maestranza con toros de Torrestrella y fue llevado a hombros hasta la calle Pureza de Triana. Aquello tuvo una fuerza simbólica difícil de superar: salir por la puerta grande de Sevilla y regresar en triunfo a la calle natal. En 1995 volvió a salir por la Puerta del Príncipe, alternando con Curro Romero y Jesulín de Ubrique.
Emilio Muñoz en Take a Bow de Madonna
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En 1999 volvió a dejar una tarde de alto voltaje artístico con “Jarabito”, de Zalduendo, premiado como mejor toro de la Feria de Abril. La faena, apoyada especialmente en la mano izquierda, fue reconocida como una de sus grandes obras finales. En 2000, una cornada grave en Sevilla terminó de cerrar prácticamente su vida activa como matador.
Emilio Muñoz anuncia su retirada como comentarista
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Fuera de España, su nombre tuvo recorrido en Francia y América. Arlés fue fundamental desde su debut con picadores; también toreó en Caracas, donde debutó en América en 1979, y en México, con presencia documentada en Guadalajara en 1981. Su cartel internacional no fue tan dominante como el de otras figuras de su generación, pero sí suficiente para situarlo en el circuito amplio del toreo de los ochenta y noventa.
Emilio Muñoz recoge un reconocimiento en Roquetas de Mar
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No tuvo una rivalidad cerrada al modo clásico, pero sí convivió en competencia directa con nombres como Espartaco, Paco Ojeda, Curro Romero, José María Manzanares y, más tarde, Jesulín de Ubrique. Su rivalidad fue más artística que comercial: no fue el torero de la estadística perfecta, sino el de la tarde que podía romper el molde. Con Espartaco compartió época, presión y escalafón; con Curro Romero, especialmente en Sevilla, compartió un territorio sentimental donde cada muletazo parecía medirse con una memoria anterior.
Emilio Muñoz comentarista de toros
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Vida social, televisión y dimensión pública
La vida social de Emilio Muñoz tuvo tres espacios principales: Triana, la televisión y el inesperado universo cultural que lo acercó incluso al videoclip internacional. Tras dejar los ruedos, se convirtió en comentarista taurino, primero en Canal Sur y después en Canal Toros/Movistar, donde trabajó durante unos veinte años. En 2022 anunció su despedida de los micrófonos desde la Maestranza. Esa segunda vida lo convirtió en una voz reconocible para varias generaciones de aficionados.
Emilio Muñoz Pase natural en la plaza de toros de Osuna
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Su aparición más llamativa fuera del toreo fue en “Take a Bow”, el videoclip de Madonna, rodado en 1994 en la plaza de toros de Antequera. La Maestranza no aceptó ser escenario del rodaje, y la producción acabó en Antequera. Muñoz volvió a aparecer vinculado a Madonna en “You’ll See”, secuela narrativa del primer vídeo. Aquello dejó una imagen insólita: un torero trianero convertido en personaje de la cultura pop mundial.
Emilio Muñoz y la torera Cristina Sánchez en San Fermín
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Emilio Muñoz pertenece, además, a una Sevilla cofrade. Fuentes sevillanas lo vinculan a la Esperanza de Triana y a la vida de hermandad, incluso con referencias a su salida como costalero. Esa faceta no sustituye al torero, pero ayuda a entender al personaje: Triana, el toro, la Semana Santa y una idea muy sevillana del arte como destino.
Un foro :idea: es mejor que twitter, mejor que facebook, mejor que instagram... ¿por qué? Este foro es taurino; las redes sociales son antis :evil: .

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