Guerrero — Estado Libre y Soberano de Guerrero
Guerrero, un estado de contrastes geográficos
Guerrero es un estado del sur de México, con una superficie aproximada de 64.300 km² y una población cercana a los 3,5 millones de habitantes. Se asienta entre la costa del océano Pacífico y una compleja región montañosa del interior, y limita con Michoacán al noroeste, Estado de México y Morelos al norte, Puebla y Oaxaca al este. Guerrero es un territorio de contrastes: litoral, sierra y regiones interiores de difícil acceso, con una historia marcada por la fragmentación geográfica. Este mosaico natural ha definido su identidad y su desarrollo a lo largo de los siglos.
Ubicación del estado de Guerrero en México
Herencia hispánica en un territorio complejo
El vínculo de Guerrero con España es temprano pero desigual. Aunque la región fue integrada en la estructura del Virreinato de la Nueva España, su orografía dificultó una colonización homogénea. Aun así, se fundaron ciudades, parroquias y caminos que articularon la vida política y religiosa, especialmente en las zonas costeras y en el norte del estado. El modelo urbano, las iglesias y el calendario festivo revelan esa herencia hispánica adaptada a un territorio complejo, visible aún en el día a día de sus habitantes.
Taxco de Alarcón, es Pueblo Mágico y "Capital Mundial de la Plata"
Ciudades principales y Taxco, joya virreinal
Las ciudades principales son Chilpancingo, capital administrativa; Acapulco, histórico puerto del Pacífico; Iguala y Taxco. Taxco ocupa un lugar singular: ciudad minera de origen virreinal, conserva uno de los conjuntos urbanos más reconocibles del México histórico. Su trazado, calles empedradas y la parroquia de Santa Prisca remiten directamente a la España barroca, en un enclave que el lector español identifica de inmediato como heredero de la tradición urbana peninsular.
Centro histórico de Taxco con la Iglesia de Santa Prisca
Patrimonio universal: Acapulco y el Galeón de Manila
Guerrero alberga también elementos de valor patrimonial universal. El Puerto de Acapulco fue durante siglos el punto final del Galeón de Manila, la ruta transpacífica que conectó Asia, América y Europa, y que convirtió a la ciudad en una pieza clave del comercio global de la Monarquía Hispánica. Aunque esta ruta no está inscrita formalmente como Patrimonio Mundial, su importancia histórica es comparable a grandes rutas comerciales reconocidas por la UNESCO.
Ruta del Galeón de Manila con tornaviaje
Paradoja cultural en el ocio con animales
El estado de Guerrero presenta una paradoja notable: desde 2014 están prohibidas las corridas de toros o novilladas, mientras se mantienen autorizadas y reglamentadas todas las demás actividades tradicionales de ocio con animales que han convivido históricamente con la tauromaquia. Este contraste refleja la riqueza cultural del estado y su compleja relación con las tradiciones hispánicas y locales.
Gran jaripeo en Acapulco
Prohibición de la tauromaquia
Está prohibido organizar corridas de toros, en público o en privado, incluyendo novilladas a pie o a caballo. La medida se incluyó en la reforma a la Ley de Bienestar Animal del 31 de julio de 2014 (artículo 44), que considera estas actividades como infracción grave. La aprobación fue unánime en el Congreso local: 32 votos a favor y 0 en contra, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios (PRD, PRI, PAN, PT, PMC, Panal y PVEM).Actividades permitidas y tradicionales
Plaza de toros de Acapulco, en desuso
En cambio, todas las demás formas de ocio con animales permanecen autorizadas y reglamentadas. Algunas son propias de México, otras compartidas con países de Hispanoamérica. A continuación, una breve explicación de cada una:Jaripeos
Espectáculos donde jinetes montan toros bravos hasta cansarlos o ser derribados. Son típicos de las fiestas populares en México.
Charreada en Acapulco con mujeres jinetes
Charreadas: Deporte nacional mexicano que reúne varias suertes ecuestres y vaqueras regladas (lazo, jineteo, etc.), realizadas por charros en un lienzo charro.
Rodeos: Competiciones similares al jaripeo, con monta de toros o potros salvajes por tiempo limitado. Tienen un estilo más norteño o cercano al estadounidense.
Coleadero de la Unión de San Antonio en Jalisco
Coleaderos: Suerte charra que consiste en agarrar al toro por la cola desde un caballo y derribarlo en un recorrido de hasta 60 metros.Capeas: Lidias informales y populares donde se torean toros o novillos con capa, sin muerte del animal.
Corralejas: Festejos taurinos populares (de origen principalmente colombiano, pero presentes en algunas regiones mexicanas) en corrales de madera, donde el público entra libremente a lidiar toros sin matarlos.
Jaripeo de capa y lazo: Variante del jaripeo que combina el toreo con capa y el lazo a toros o novillos en ruedo o lienzo.Además, se mantienen las
Peleas de gallos: (excluidas expresamente de la prohibición por su arraigo en la cultura popular) y otras tradiciones locales
Peleas de Gallos en México una tradición cultural muy extendida
Plazas históricas de Guerrero
Entre las plazas más representativas del estado destacan: Plaza de la Caletilla en Acapulco: fue la plaza de toros por excelencia de Guerrero, inaugurada en 1955 con aforo aproximado de 15.000 personas. Hubo otras dos plazas menores anteriormente. Actualmente en desuso para corridas.
Plaza de toros de Belisario Arteaga
Plaza de toros de Belisario Arteaga
Plaza Belisario Arteaga en Chilpancingo: vinculada a la Feria de Chilpancingo (una de las más antiguas de México, desde 1825). Activa desde 1950 y usada en tradiciones locales, especialmente jaripeos y eventos feriales.
Plaza de Trinidad Uriza en Huítzuco: activa hoy principalmente para jaripeos; considerada “la plaza más jaripeyera del estado”.
Contexto cultural de la prohibición
La tauromaquia existió de forma periódica en Guerrero durante muchos años hasta su prohibición en 2014. Los legisladores, encabezados entonces por la Comisión de Recursos Naturales, señalaron que prohibir las peleas de gallos habría generado un fuerte conflicto social, ya que forman parte de la cultura popular local. Por ello, se preservó toda la variedad de actividades mencionadas, configurando un paisaje cultural rico y diverso, aunque para los aficionados a la tauromaquia tradicional supuso la interrupción de una práctica histórica.
Cartel Corrida de toros en Acapulco con Rafael de Paula y Armillita
Guerrero es un estado de fuerte herencia histórica hispánica, visible en enclaves como Taxco y en el papel decisivo de Acapulco en el comercio global del virreinato. Junto a las tradiciones con animales que siguen vivas, el estado ofrece al visitante un mosaico único de naturaleza, historia y cultura popular.
México estado por estado. La afición taurina y el ocio con animales
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Hidalgo — Estado Libre y Soberano de Hidalgo
Hidalgo — Estado Libre y Soberano de Hidalgo
Hidalgo es un estado del centro-este de México, con una superficie aproximada de 20.800 km² y una población cercana a los 3,1 millones de habitantes. Limita al norte con San Luis Potosí y Veracruz, al este con Puebla, al sur con Tlaxcala y el Estado de México y al oeste con Querétaro. Para el lector español, se sitúa en el corazón histórico del antiguo virreinato, en una región de altiplano y sierras donde la minería, el campo y las rutas comerciales articularon la vida económica y social durante siglos.
Ubicación del Estado de Hidalgo en México El vínculo con España es fundacional y visible. Durante el virreinato, Hidalgo fue un territorio clave por su riqueza minera, especialmente en Pachuca y Real del Monte, cuyos yacimientos impulsaron el desarrollo económico de la Nueva España. La organización del territorio, las haciendas, las parroquias y los caminos responden a modelos plenamente hispánicos, todavía reconocibles en su arquitectura y en la vida cotidiana.
Pachuca de Soto Torre del reloj y Centro histórico Las ciudades principales son Pachuca de Soto, capital del estado; Tulancingo, importante centro regional; Tula de Allende, enclave histórico; y Mineral del Monte (Real del Monte), uno de los núcleos mineros más representativos. Pachuca conserva un trazado urbano de raíz histórica, mientras que Real del Monte mantiene una identidad ligada a la minería que conecta directamente con la tradición europea.
Los Atlantes de Tula, Hidalgo México Hidalgo forma parte del Camino Real de Tierra Adentro, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2010. Este corredor histórico, que atravesaba el estado, fue fundamental para la articulación económica y cultural del virreinato, conectando la capital con las zonas mineras del norte. Sus vestigios constituyen un testimonio directo del desarrollo de la civilización hispánica en América. Camino de Real de Tierra Adentro
Los Atlantes de Tula desde la cima, Hidalgo México La tauromaquia en Hidalgo es una actividad lícita y cuenta con un respaldo institucional significativo: fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del estado en 2012. Este reconocimiento implica que la fiesta forma parte del acervo cultural hidalguense, lo que refuerza su legitimidad social y dificulta su eventual prohibición. Además, permite su promoción en el ámbito cultural y turístico, así como su defensa jurídica en caso de iniciativas restrictivas. En términos económicos y sociales, la tauromaquia genera actividad en ferias, empleo directo e indirecto (ganaderos, cuadrillas, transporte, hostelería) y contribuye a la conservación de espacios rurales vinculados a la cría del toro bravo.
Panorámica de Real del Monte, Hidalgo, México En cuanto a plazas de toros, la referencia principal es la Plaza de Toros Vicente Segura, en Pachuca, conocida como “La bella airosa”. Inaugurada el 11 de noviembre de 1978, tiene una capacidad aproximada de 10.000 espectadores y es el coso más importante del estado, donde se celebran las corridas principales durante la Feria de Pachuca, además de otros eventos. La ciudad cuenta con tradición taurina anterior, con plazas históricas desaparecidas. Destaca también Tepeapulco, con una de las plazas más antiguas de México (siglo XVIII), considerada por algunos como de las primeras de América. Otras plazas activas se encuentran en Tepeji del Río, Tezontepec de Aldama y Yahualica, además de numerosos cosos menores en municipios como Actopan, Huichapan o Apan, que mantienen la actividad durante todo el año.
Mina de Acosta, Real del Monte, Hidalgo, México La ganadería de bravo en Hidalgo tiene una presencia notable dentro del centro del país. Existen alrededor de 15 ganaderías registradas oficialmente ante la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, aunque algunas fuentes elevan la cifra a más de 40 si se incluyen explotaciones menores.
Ganadería Huixcazdhá en el municipio de Huichapan Hidalgo Las ganaderías en el estado de Hidalgo se concentran en el Altiplano Central (Huichapan, Chapantongo, Zacualtipán, Apan, Tepeji, Zempoala, entre otros municipios) y trabajan con encastes clásicos como Saltillo, San Mateo y Santa Coloma. Entre las más conocidas destacan Huichapan (1955), Maravillas (1968), García Méndez (1970), José Julián Llaguno (1950), además de La Joya, Autrique, La Muralla, Venta del Espíritu Santo, Cieneguilla, Torreón de Cañas, San Judas Tadeo y Huixcazdhá. Estas ganaderías abastecen tanto festejos locales como ferias de mayor proyección nacional.
Monumental Plaza de Toros Vicente Segura, Pachuca, Hidalgo, Mx En cuanto a otras tradiciones de ocio con animales, Hidalgo es un bastión de la charrería, plenamente integrada en su identidad cultural y festiva, con competiciones regulares y gran participación social. También existen peleas de gallos en el contexto de ferias y celebraciones populares. Ambas prácticas forman parte del mismo sustrato cultural heredado del virreinato y del mundo ganadero.
Antigua Plaza de Toros, Tepeapulco, Hidalgo Hidalgo es un estado clave del México histórico, con fuerte identidad minera y rural, integrado en el entramado del Camino Real de Tierra Adentro. La tauromaquia no solo es legal, sino que está reconocida como patrimonio cultural, apoyada por una red de plazas y una sólida base ganadera. Junto a la charrería y otras tradiciones, configura un paisaje cultural coherente que conecta directamente con la herencia española. Charrería en Hidalgo, México
Hidalgo es un estado del centro-este de México, con una superficie aproximada de 20.800 km² y una población cercana a los 3,1 millones de habitantes. Limita al norte con San Luis Potosí y Veracruz, al este con Puebla, al sur con Tlaxcala y el Estado de México y al oeste con Querétaro. Para el lector español, se sitúa en el corazón histórico del antiguo virreinato, en una región de altiplano y sierras donde la minería, el campo y las rutas comerciales articularon la vida económica y social durante siglos.
Ubicación del Estado de Hidalgo en México El vínculo con España es fundacional y visible. Durante el virreinato, Hidalgo fue un territorio clave por su riqueza minera, especialmente en Pachuca y Real del Monte, cuyos yacimientos impulsaron el desarrollo económico de la Nueva España. La organización del territorio, las haciendas, las parroquias y los caminos responden a modelos plenamente hispánicos, todavía reconocibles en su arquitectura y en la vida cotidiana.
Pachuca de Soto Torre del reloj y Centro histórico Las ciudades principales son Pachuca de Soto, capital del estado; Tulancingo, importante centro regional; Tula de Allende, enclave histórico; y Mineral del Monte (Real del Monte), uno de los núcleos mineros más representativos. Pachuca conserva un trazado urbano de raíz histórica, mientras que Real del Monte mantiene una identidad ligada a la minería que conecta directamente con la tradición europea.
Los Atlantes de Tula, Hidalgo México Hidalgo forma parte del Camino Real de Tierra Adentro, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2010. Este corredor histórico, que atravesaba el estado, fue fundamental para la articulación económica y cultural del virreinato, conectando la capital con las zonas mineras del norte. Sus vestigios constituyen un testimonio directo del desarrollo de la civilización hispánica en América. Camino de Real de Tierra Adentro
Los Atlantes de Tula desde la cima, Hidalgo México La tauromaquia en Hidalgo es una actividad lícita y cuenta con un respaldo institucional significativo: fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del estado en 2012. Este reconocimiento implica que la fiesta forma parte del acervo cultural hidalguense, lo que refuerza su legitimidad social y dificulta su eventual prohibición. Además, permite su promoción en el ámbito cultural y turístico, así como su defensa jurídica en caso de iniciativas restrictivas. En términos económicos y sociales, la tauromaquia genera actividad en ferias, empleo directo e indirecto (ganaderos, cuadrillas, transporte, hostelería) y contribuye a la conservación de espacios rurales vinculados a la cría del toro bravo.
Panorámica de Real del Monte, Hidalgo, México En cuanto a plazas de toros, la referencia principal es la Plaza de Toros Vicente Segura, en Pachuca, conocida como “La bella airosa”. Inaugurada el 11 de noviembre de 1978, tiene una capacidad aproximada de 10.000 espectadores y es el coso más importante del estado, donde se celebran las corridas principales durante la Feria de Pachuca, además de otros eventos. La ciudad cuenta con tradición taurina anterior, con plazas históricas desaparecidas. Destaca también Tepeapulco, con una de las plazas más antiguas de México (siglo XVIII), considerada por algunos como de las primeras de América. Otras plazas activas se encuentran en Tepeji del Río, Tezontepec de Aldama y Yahualica, además de numerosos cosos menores en municipios como Actopan, Huichapan o Apan, que mantienen la actividad durante todo el año.
Mina de Acosta, Real del Monte, Hidalgo, México La ganadería de bravo en Hidalgo tiene una presencia notable dentro del centro del país. Existen alrededor de 15 ganaderías registradas oficialmente ante la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, aunque algunas fuentes elevan la cifra a más de 40 si se incluyen explotaciones menores.
Ganadería Huixcazdhá en el municipio de Huichapan Hidalgo Las ganaderías en el estado de Hidalgo se concentran en el Altiplano Central (Huichapan, Chapantongo, Zacualtipán, Apan, Tepeji, Zempoala, entre otros municipios) y trabajan con encastes clásicos como Saltillo, San Mateo y Santa Coloma. Entre las más conocidas destacan Huichapan (1955), Maravillas (1968), García Méndez (1970), José Julián Llaguno (1950), además de La Joya, Autrique, La Muralla, Venta del Espíritu Santo, Cieneguilla, Torreón de Cañas, San Judas Tadeo y Huixcazdhá. Estas ganaderías abastecen tanto festejos locales como ferias de mayor proyección nacional.
Monumental Plaza de Toros Vicente Segura, Pachuca, Hidalgo, Mx En cuanto a otras tradiciones de ocio con animales, Hidalgo es un bastión de la charrería, plenamente integrada en su identidad cultural y festiva, con competiciones regulares y gran participación social. También existen peleas de gallos en el contexto de ferias y celebraciones populares. Ambas prácticas forman parte del mismo sustrato cultural heredado del virreinato y del mundo ganadero.
Antigua Plaza de Toros, Tepeapulco, Hidalgo Hidalgo es un estado clave del México histórico, con fuerte identidad minera y rural, integrado en el entramado del Camino Real de Tierra Adentro. La tauromaquia no solo es legal, sino que está reconocida como patrimonio cultural, apoyada por una red de plazas y una sólida base ganadera. Junto a la charrería y otras tradiciones, configura un paisaje cultural coherente que conecta directamente con la herencia española. Charrería en Hidalgo, México