Bogotá, castraciones masivas: Castrar no es prevenir, es condenar a la mascota
Las jornadas de castración masiva en Bogotá se venden como la gran solución. Trescientas cirugías en un fin de semana, todo gratis, todo rápido, todo envuelto en lenguaje de cuidado y responsabilidad. Pero hay algo que casi nadie nombra: estamos causando dolor y un problema irreversible que acompañará al animal el resto de su vida. Castrar no es prevenir, es transferir el problema al cuerpo de la mascota.
La castración no es un trámite neutro. Es una cirugía mayor: anestesia general, incisión, extirpación de órganos sanos, dolor postoperatorio y cambios hormonales que durarán hasta que el animal muera. Un perro castrado a los seis meses vivirá diez o doce años sin testosterona ni estrógenos, lo que altera su metabolismo, su conducta, su desarrollo óseo y hasta su forma de relacionarse con otros animales. No es “bienestar animal”, es una mutilación funcional que imponemos porque no supimos gestionar el problema desde el principio.
Me han contado directamente de consultas veterinarias cómo después de estas cirugías tempranas algunos animales desarrollan problemas de tiroides o de articulaciones que antes no tenían, y me pregunto si realmente estamos ayudando o simplemente estamos aplicando una solución quirúrgica masiva y cómoda para tapar la irresponsabilidad que empieza mucho antes, cuando la gente adopta por impulso emocional sin preparación, sin tiempo y sin recursos, para luego abandonar al animal cuando aparece el primer problema real.
¿Y cuál es ese problema de fondo? Que la adopción se promueve como un acto moral urgente y no como una decisión racional. Campañas emocionales, presión social, “salva una vida hoy”. El resultado: miles de animales entran a casas sin preparación, y cuando llega el primer sofá roto, el primer celo o el primer gasto veterinario, vuelven a la calle. Entonces aparece el quirófano como la supuesta solución definitiva.
Un perro castrado pierde vitalidad, energía y tendrá problemas de salud en muchos casos como consecuencia de la decisión de castrar a la mascota.
Bogotá, castraciones masivas: Castrar no es prevenir, es condenar a la mascota
Moderadores: EstoEsElPueblo, Escribiente