José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
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José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
Joselito, crónica de Joaquín vidal confirmación de alternativa
FERIA DE SAN ISIDRO
Joselito
JOAQUIN VIDAL
Madrid - 27 MAY 1986 - 00:00 CEST
Joselito confirmó ayer la alternativa y entró en la milicia de matadores con categoría de mariscal. El toreo fue suyo desde que se abrió de capa y todo lo demás en la corrida quedó convertido en anécdota. Mandaba en el toro, mandaba en la lidia y, pues su, personalidad torera era arrolladora, asumía también el mando en plaza. A Curro Romero y Paco Ojeda, las grandes figuras del cartel, los relegó a la función de comparsas. Y tiene sólo 17 años, recién cumplidos.
El toreo total ejercitaba Joselito y, si ésta va a ser siempre su cualidad y su poder, aquí hay un gran torero. Lidió con saberes de maestro, lanceó con finura de estilista, fue virtuoso en las suertes de muleta, se volcaba sobre el morrillo en el volapié. Y, además, exhibió un valor escalofriante, dejándose ceñir el pitón, aguantando tarasca das con una serenidad escalofriante. Y, si la embestida venía vencía, rectificaba lo imprescindible -ni un milímetro más- para en el siguiente tiempo de la suerte seguir toreando absolutamente relajado, como si no hubiera ocurrido nada.
Tres toros de Aldeanueva, con trapío, que dieron juego; sexto, de Peñajara, poderoso y reservón; tercero de Murteira y quinto del marqués de Ruchena, ambos sobreros, justos de trapío y manejables. Curro Romero: media delantera y tres descabellos (protestas); bajonazo descarado y descabello (bronca). Paco Ojeda: pinchazo, bajo y media atravesada baja (algunos pitos); bajonazo descarado y tres descabellos (bronca). Joselito, que confirmó la alternativa: estocada desprendida y dos descabellos (oreja); dos pinchazos y estocada (vuelta clamorosa a hombros). Romero y Ojeda salieron bajo una lluvia de almohadillas, protegidos por la fuerza pública. Plaza de Las Ventas, 26 de mayo. 17ª corrida de feria.
Intervino en quites y entusiasmaron al público sus chicuelinas apretadas, unas navarras en perfecta ligazón, la serpentina, las verónicas en diferentes estilos. Hubo una ocasión en que Curro y Ojeda pretendieron darle una lección a este neófito que les dejaba en ridículo e intentaron quites también. Se produjo la lección, en efecto, pero al revés. Mientras Curro y Ojeda fracasaban, Joselito, en su turno, instrumentaba suaves lances del delantal y remataba con la maravillosa armonía de la media verónica, desmayando el giro escarlata tras la cadera.
La faena de muleta al toro de la alternativa constituyó una asombrosa muestra de toreo puro, desde su propia construcción hasta la hondura y la belleza con que ejecutaba las suertes. Desgranaba el toreo fundamental amalgamando técnica e inspiración, dominio y templanza, y alcanzó la plenitud en los ayudados a dos manos que instrumentó para cuadrar al toro. Al ejecutar el volapié, se volcó sobre el morrillo.
Joselito alcanzó en este toro un triunfo legítimo, pero más importante fue su significado, pues la fiesta llevaba años esperando un torero de capacidades plenas y vocación manifiesta y su toreo anunciaba este advenimiento.
Cuando iba a saltar a la arena el sexto toro, el público dedicó una, ovación cerrada a Joselito, en reconocimiento a la torería que había derramado a lo largo de toda la corrida. Y aún la acentuaría después, en los lances de recibo, en un sensacional quite por verónicas; hasta en los pares de banderillas, en uno de los cuales el asta le rasgó la taleguilla a la altura del vientre y el torero ni siquira se miró. Y, sobre todo, en el principo de la faena de muleta, un prodigio de hondura y mando que hizo saltar al público de sus asientos.
Sobrevino entonces el ventarrón y, de tanto buscar el terreno donde podría torear al pairo, el toro se descompuso, echaba la cara arriba, lo cual no arredró a Joselito para torearle al natural, a pesar de los parones y los derrotes que hubo de consentir. Esta vez pinché, pero no desmereció su actuación memorable y la plaza entera le aclamó en la vuelta al ruedo, que dio a hombros.
Aquellos monstruos de gran cartel y honorarios fabulosos, Curro y Ojeda, eran incapaces, mientras tanto, de hacer nada a derechas. Joselito parecía el maestro, ellos los alumnos y, además, del pelotón de los torpes. Quizá se tratara de una realidad estricta o, por lo menos, ayer lo era. Curro Romero se inhibió en un toro; en el otro, que asesinó el picador mediante un puyazo mortal de necesidad, trazó algún derechazo de su marca y luego le ahogó la embestida, que es uno de sus recursos favoritos.
Con los toros más chicos y flojos de la corrida, escasamente complicados, Ojeda dio síntomas de supina incompetencia. Los toros embestían, insólita crueldad, que para este torero es un problema insoluble.
Los monstruos de gran cartel y honorarios fabulosos fueron despedidos a almohadillazo limpio. No es la primera vez (ni será la última, seguramente). Tampoco el dato es concluyente: suele ocurrir que las figuras de expectación tengan una mala tarde y un tercero en discordia se alce con el triunfo.
Sin embargo, ayer era distinto. Ayer no había tercero en discordia. Había un torero cabal, con vocación de maestro a sus 17 añitos recién cumplidos, que entraba en la milicia de matadores con categoría de mariscal. Si persevera o no, eso lo dirá el tiempo. Pero, hasta donde podemos conocer, de momento, aquí hay torero.
* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de mayo de 1986.
Joselito, crónica de Joaquín vidal confirmación de alternativa
FERIA DE SAN ISIDRO
Joselito
JOAQUIN VIDAL
Madrid - 27 MAY 1986 - 00:00 CEST
Joselito confirmó ayer la alternativa y entró en la milicia de matadores con categoría de mariscal. El toreo fue suyo desde que se abrió de capa y todo lo demás en la corrida quedó convertido en anécdota. Mandaba en el toro, mandaba en la lidia y, pues su, personalidad torera era arrolladora, asumía también el mando en plaza. A Curro Romero y Paco Ojeda, las grandes figuras del cartel, los relegó a la función de comparsas. Y tiene sólo 17 años, recién cumplidos.
El toreo total ejercitaba Joselito y, si ésta va a ser siempre su cualidad y su poder, aquí hay un gran torero. Lidió con saberes de maestro, lanceó con finura de estilista, fue virtuoso en las suertes de muleta, se volcaba sobre el morrillo en el volapié. Y, además, exhibió un valor escalofriante, dejándose ceñir el pitón, aguantando tarasca das con una serenidad escalofriante. Y, si la embestida venía vencía, rectificaba lo imprescindible -ni un milímetro más- para en el siguiente tiempo de la suerte seguir toreando absolutamente relajado, como si no hubiera ocurrido nada.
Tres toros de Aldeanueva, con trapío, que dieron juego; sexto, de Peñajara, poderoso y reservón; tercero de Murteira y quinto del marqués de Ruchena, ambos sobreros, justos de trapío y manejables. Curro Romero: media delantera y tres descabellos (protestas); bajonazo descarado y descabello (bronca). Paco Ojeda: pinchazo, bajo y media atravesada baja (algunos pitos); bajonazo descarado y tres descabellos (bronca). Joselito, que confirmó la alternativa: estocada desprendida y dos descabellos (oreja); dos pinchazos y estocada (vuelta clamorosa a hombros). Romero y Ojeda salieron bajo una lluvia de almohadillas, protegidos por la fuerza pública. Plaza de Las Ventas, 26 de mayo. 17ª corrida de feria.
Intervino en quites y entusiasmaron al público sus chicuelinas apretadas, unas navarras en perfecta ligazón, la serpentina, las verónicas en diferentes estilos. Hubo una ocasión en que Curro y Ojeda pretendieron darle una lección a este neófito que les dejaba en ridículo e intentaron quites también. Se produjo la lección, en efecto, pero al revés. Mientras Curro y Ojeda fracasaban, Joselito, en su turno, instrumentaba suaves lances del delantal y remataba con la maravillosa armonía de la media verónica, desmayando el giro escarlata tras la cadera.
La faena de muleta al toro de la alternativa constituyó una asombrosa muestra de toreo puro, desde su propia construcción hasta la hondura y la belleza con que ejecutaba las suertes. Desgranaba el toreo fundamental amalgamando técnica e inspiración, dominio y templanza, y alcanzó la plenitud en los ayudados a dos manos que instrumentó para cuadrar al toro. Al ejecutar el volapié, se volcó sobre el morrillo.
Joselito alcanzó en este toro un triunfo legítimo, pero más importante fue su significado, pues la fiesta llevaba años esperando un torero de capacidades plenas y vocación manifiesta y su toreo anunciaba este advenimiento.
Cuando iba a saltar a la arena el sexto toro, el público dedicó una, ovación cerrada a Joselito, en reconocimiento a la torería que había derramado a lo largo de toda la corrida. Y aún la acentuaría después, en los lances de recibo, en un sensacional quite por verónicas; hasta en los pares de banderillas, en uno de los cuales el asta le rasgó la taleguilla a la altura del vientre y el torero ni siquira se miró. Y, sobre todo, en el principo de la faena de muleta, un prodigio de hondura y mando que hizo saltar al público de sus asientos.
Sobrevino entonces el ventarrón y, de tanto buscar el terreno donde podría torear al pairo, el toro se descompuso, echaba la cara arriba, lo cual no arredró a Joselito para torearle al natural, a pesar de los parones y los derrotes que hubo de consentir. Esta vez pinché, pero no desmereció su actuación memorable y la plaza entera le aclamó en la vuelta al ruedo, que dio a hombros.
Aquellos monstruos de gran cartel y honorarios fabulosos, Curro y Ojeda, eran incapaces, mientras tanto, de hacer nada a derechas. Joselito parecía el maestro, ellos los alumnos y, además, del pelotón de los torpes. Quizá se tratara de una realidad estricta o, por lo menos, ayer lo era. Curro Romero se inhibió en un toro; en el otro, que asesinó el picador mediante un puyazo mortal de necesidad, trazó algún derechazo de su marca y luego le ahogó la embestida, que es uno de sus recursos favoritos.
Con los toros más chicos y flojos de la corrida, escasamente complicados, Ojeda dio síntomas de supina incompetencia. Los toros embestían, insólita crueldad, que para este torero es un problema insoluble.
Los monstruos de gran cartel y honorarios fabulosos fueron despedidos a almohadillazo limpio. No es la primera vez (ni será la última, seguramente). Tampoco el dato es concluyente: suele ocurrir que las figuras de expectación tengan una mala tarde y un tercero en discordia se alce con el triunfo.
Sin embargo, ayer era distinto. Ayer no había tercero en discordia. Había un torero cabal, con vocación de maestro a sus 17 añitos recién cumplidos, que entraba en la milicia de matadores con categoría de mariscal. Si persevera o no, eso lo dirá el tiempo. Pero, hasta donde podemos conocer, de momento, aquí hay torero.
* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de mayo de 1986.
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La histórica tarde de Joselito en la Goyesca de 1996 Recuperemos las crónicas
El 2 de mayo de 1996 José Miguel Arroyo hizo una exhibición histórica del arte de torear. Una gesta pocas veces repetida en la historia de esta plaza, la más importante del mundo. Os invito a enlazar las crónicas de aquella prodigiosa tarde que sigue brillando como un faro en las gestas de la tauromaquia.
Empiezo con una sencilla, de El cierre digital.
https://elcierredigital.com/cultura-y-o ... adrid.html
Empiezo con una sencilla, de El cierre digital.
https://elcierredigital.com/cultura-y-o ... adrid.html
Re: La histórica tarde de Joselito en la Goyesca de 1996 Recuperemos las crónicas
Me ha gustado la idea, os dejo la crónica de Joaquín Vidal, en El País:
Joaquín Vidal: Apoteosis de Joselito
https://elpais.com/diario/1996/05/03/cu ... 50215.html
Joaquín Vidal: Apoteosis de Joselito
https://elpais.com/diario/1996/05/03/cu ... 50215.html
El 'afeitado', un traumatismo cruel. Reportaje sobre el afeitado. Joaquín Vidal
Aquí estaba el tema del afeitado, en una crónica de Joaquín Vidal, pero se ha llevado a este otro tema como entrada independiente:
viewtopic.php?f=5&t=6971
viewtopic.php?f=5&t=6971
Última edición por Pocholo el Mar Abr 11, 2023 3:57 pm, editado 1 vez en total.
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madridrural
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- Registrado: Sab Feb 20, 2021 11:52 pm
Re: Joselito, crónica de Joaquín vidal confirmación de alternativa
Toda una crónica, pero la parte del afeitado merece una entrada distinta
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El_Estudiante
- Mensajes: 1374
- Registrado: Mié Sep 25, 2019 6:58 pm
José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
Jose Miguel Arroyo, Joselito: torero de Madrid para toda la afición y todas las plazas
José Miguel Arroyo, conocido como Joselito, nació en Madrid el 1 de mayo de 1969. Desde niño, mostró un gran interés por el toreo, comenzando su camino como novillero en 1983. Tres años después, tomó la alternativa en la Plaza de Toros de Las Ventas, el 23 de mayo de 1986. Aquella tarde fue apadrinado por Curro Romero, con Julio Robles como testigo, lidiando toros de Sepúlveda.
Su carrera estuvo marcada por un estilo clásico, lleno de temple y precisión. Joselito siempre se adaptó a las características de cada toro, lo que le permitió triunfar en plazas importantes. En la Feria de San Isidro de 1995, consiguió una salida por la Puerta Grande de Las Ventas tras lidiar toros de Samuel Flores. Esa actuación quedó como una de las más memorables de su carrera.
Además de sus éxitos en España, toreó en países como México, Francia y Colombia, logrando el reconocimiento internacional. En las décadas de 1980 y 1990, compartió cartel con figuras como Enrique Ponce y César Rincón. Estas rivalidades elevaron la calidad de las corridas y ofrecieron tardes inolvidables a la afición.
Joselito decidió retirarse en 2003, tras una última actuación en la Plaza de Toros de Nimes, Francia. A pesar de su retirada, no se alejó del mundo del toro. Continuó como ganadero y apoyando a jóvenes promesas del toreo. Su experiencia y visión han enriquecido la tauromaquia incluso después de dejar los ruedos.
Hoy, Joselito es recordado como uno de los toreros más importantes de su generación. Su legado sigue vivo, tanto en el recuerdo de la afición como en el respeto de los nuevos toreros. La huella que dejó en la historia del toreo es tan profunda como su amor por este arte.
Jose Miguel Arroyo, Joselito: torero de Madrid para toda la afición y todas las plazas
José Miguel Arroyo, conocido como Joselito, nació en Madrid el 1 de mayo de 1969. Desde niño, mostró un gran interés por el toreo, comenzando su camino como novillero en 1983. Tres años después, tomó la alternativa en la Plaza de Toros de Las Ventas, el 23 de mayo de 1986. Aquella tarde fue apadrinado por Curro Romero, con Julio Robles como testigo, lidiando toros de Sepúlveda.
Su carrera estuvo marcada por un estilo clásico, lleno de temple y precisión. Joselito siempre se adaptó a las características de cada toro, lo que le permitió triunfar en plazas importantes. En la Feria de San Isidro de 1995, consiguió una salida por la Puerta Grande de Las Ventas tras lidiar toros de Samuel Flores. Esa actuación quedó como una de las más memorables de su carrera.
Además de sus éxitos en España, toreó en países como México, Francia y Colombia, logrando el reconocimiento internacional. En las décadas de 1980 y 1990, compartió cartel con figuras como Enrique Ponce y César Rincón. Estas rivalidades elevaron la calidad de las corridas y ofrecieron tardes inolvidables a la afición.
Joselito decidió retirarse en 2003, tras una última actuación en la Plaza de Toros de Nimes, Francia. A pesar de su retirada, no se alejó del mundo del toro. Continuó como ganadero y apoyando a jóvenes promesas del toreo. Su experiencia y visión han enriquecido la tauromaquia incluso después de dejar los ruedos.
Hoy, Joselito es recordado como uno de los toreros más importantes de su generación. Su legado sigue vivo, tanto en el recuerdo de la afición como en el respeto de los nuevos toreros. La huella que dejó en la historia del toreo es tan profunda como su amor por este arte.
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El_Estudiante
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Re: Jose Miguel Arroyo, Joselito: torero de Madrid para toda la afición y todas las plazas
Jose Miguel Arroyo, Joselito, en Santander; toro "Flamenco" de Joaquín Buendía un 20 de julio de 1993. Una máquina de embestir ¿un toro de Madrid?
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PanTuMaker
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Re: Jose Miguel Arroyo, Joselito: torero de Madrid para toda la afición y todas las plazas
José Miguel Arroyo, en el arte de Cúchares Joselito dejó una de sus actuaciones más memorables en la Real Maestranza de Sevilla el 14 de abril de 1997, durante la Feria de Abril. Aquella tarde, frente a toros de Manolo González, el torero madrileño desplegó su maestría y conquistó a la afición sevillana, cortando tres orejas y logrando una salida triunfal por la Puerta del Príncipe. Su faena fue un derroche de temple, técnica y valor, consolidándolo como una figura indiscutible del toreo.
En su primer toro, Joselito mostró su capacidad para entender al animal desde los primeros lances. Con el capote, dibujó verónicas suaves y precisas que encendieron los tendidos. Ya con la muleta, su faena fue un recital de naturales profundos, ligados con una elegancia que parecía detener el tiempo. La estocada certera y fulminante, le valió las dos primeras orejas de la tarde, desatando el clamor del público.
El segundo toro, más complicado, puso a prueba su oficio. Joselito no se amilanó y lo dominó con inteligencia, adaptándose a las embestidas bruscas del animal. Su toreo al natural, cargado de verdad y riesgo, conectó con la exigente afición maestrante. Una nueva estocada impecable le otorgó la tercera oreja, sellando una actuación redonda que lo llevó en volandas por la Puerta del Príncipe.
Esta corrida no solo fue un hito en la carrera de Joselito, sino también un momento clave en la rivalidad amistosa con Enrique Ponce, con quien compartió cartel en múltiples ocasiones esa temporada. La tarde del 14 de abril de 1997 permanece en la memoria de los aficionados como una lección de toreo clásico, valiente y profundo, que elevó Joselito al olimpo de la tauromaquia sevillana.
En este vídeo el maestro comenta la faena y destaca la prolongación de la felicidad que supone salir a hombros. Y hasta el hotel, un kilómetro. El vídeo es de torosVHS. Una joya
En su primer toro, Joselito mostró su capacidad para entender al animal desde los primeros lances. Con el capote, dibujó verónicas suaves y precisas que encendieron los tendidos. Ya con la muleta, su faena fue un recital de naturales profundos, ligados con una elegancia que parecía detener el tiempo. La estocada certera y fulminante, le valió las dos primeras orejas de la tarde, desatando el clamor del público.
El segundo toro, más complicado, puso a prueba su oficio. Joselito no se amilanó y lo dominó con inteligencia, adaptándose a las embestidas bruscas del animal. Su toreo al natural, cargado de verdad y riesgo, conectó con la exigente afición maestrante. Una nueva estocada impecable le otorgó la tercera oreja, sellando una actuación redonda que lo llevó en volandas por la Puerta del Príncipe.
Esta corrida no solo fue un hito en la carrera de Joselito, sino también un momento clave en la rivalidad amistosa con Enrique Ponce, con quien compartió cartel en múltiples ocasiones esa temporada. La tarde del 14 de abril de 1997 permanece en la memoria de los aficionados como una lección de toreo clásico, valiente y profundo, que elevó Joselito al olimpo de la tauromaquia sevillana.
En este vídeo el maestro comenta la faena y destaca la prolongación de la felicidad que supone salir a hombros. Y hasta el hotel, un kilómetro. El vídeo es de torosVHS. Una joya
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- Registrado: Jue Ene 24, 2019 1:50 am
José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
Hay toreros que nacen en el privilegio del apellido. Y hay otros que nacen en el filo de la caída. José Miguel Arroyo, “Joselito”, pertenece a esta segunda estirpe: la de los que no llegan al toreo, sino que se aferran a él como única salida.
José Miguel Arroyo habla de su familia Madrid, 1 de mayo de 1969. Barrio de La Guindalera. Infancia sin red. Madre ausente, padre atrapado en un entorno límite. El toreo no fue una tradición: fue una tabla de salvación. “Si no hubiera sido torero, no sé dónde habría acabado”, reconocería años después. No es una frase retórica. Es una coordenada biográfica.
La escuela que salvó a un torero
En 1979, con apenas diez años, entra en la Escuela de Tauromaquia de Madrid. Allí no aprende solo a torear: aprende a sobrevivir. Enrique Martín Arranz, director de la escuela, lo define con crudeza el primer día. Años después, lo adoptará. Pocas biografías taurinas contienen un giro tan decisivo.
El Fandi, José Luis Bote y Joselito Entre alumnos como El Fundi o José Luis Bote, Joselito empieza a destacar no por el brillo, sino por la determinación. No era el más vistoso: era el más obstinado.
Novillero: hambre, carácter y una frase que lo define todo
Su progresión es constante. Sin explosiones mediáticas, pero sin retrocesos.
Debuta con picadores el 8 de septiembre de 1983 en Lerma. El gran punto de ruptura llega en 1985, en un festival benéfico en Plaza de toros de Las Ventas. Un novillero se impone a figuras consagradas. Dos orejas. Puerta grande moral.
Tras ese triunfo, la empresa Chopera le ofrece controlarle la carrera. Respuesta: “Mi hambre y mi miedo me los administro yo.”
Ahí ya está todo el personaje.
Alternativa: un torero hecho antes de tiempo
20 de abril de 1986, Málaga. Alternativa con Dámaso González de padrino y en presencia de Juan Mora, toro "Correvías" de don Carlos Núñez. Confirmación en Madrid un mes después.
20 de abril de 1986. En Málaga toma la alternativa JMA Joselito Todo sucede demasiado rápido. Y sin embargo, no se rompe. La foto no es de calidad, pero los presentes son toreros para la historia. El joven matador José Miguel Arroyo, Joselito confirma ante Curro Romero y como testigo de la ceremonia, Paco Ojeda.
JMA Joselito Curro Romero y Paco Ojeda confirmación en Madrid En 1987, el toro Limonero de Peñajara le atraviesa el cuello. No es una cornada más. Es una frontera. A partir de ahí, el torero cambia:
menos velocidad, más profundidad.
menos impulso, más verdad.
Madrid: el escenario donde se mide todo
Joselito no fue un torero de paso por Madrid. Fue un torero construido en Madrid.
1989: Puerta Grande.
1993: Beneficencia en solitario.
1996: la tarde que lo define todo.
El 2 de mayo de 1996, en Plaza de toros de Las Ventas, se encierra con seis toros. Seis toros. Seis estocadas. Seis orejas.
No es una buena tarde. Es una afirmación de poder.
La rivalidad: dos formas de entender el toreo
Si hay una imagen de época, es la de José Miguel Arroyo, Joselito frente a Enrique Ponce.
Técnica frente a impulso.
Regularidad frente a arrebato.
Control frente a carácter.
El 23 de mayo de 1996, Madrid asiste a la llamada “corrida de los quites”. No es solo una tarde. Es una discusión pública sobre qué es torear.
Toro, Cuernostorpes de Samuel Flores, con Joselito y Ponce Triunfos fuera de España
En México, Joselito encuentra una plaza receptiva a su profundidad. En la Plaza México corta orejas y rabo. Su concepto cala.
25 de febrero de 1996 Joselito corta un rabo en La México toro Valeroso, ganadería de Santiago. Francia también lo reconoce, aunque su centro de gravedad siempre fue España.
Beneficencia: el torero y la responsabilidad
Madrid. Seis toros en solitario en la Beneficencia. Dona sus honorarios. No es propaganda. Es coherencia con su biografía.
De ahí surge la Fundación vinculada a su nombre. No es el eje de su carrera, pero sí un dato significativo.
En 1997 consiguió otro de los grandes hitos de su carrera, tres orejas en La Maestranza de Sevilla en una tarde de apoteosis. Cortó dos orejas a su primer toro, y, con empeño y porfía, a un mansote de 650 kilos con una estocada fulminante le ganó la tercera. El público le llevó en volandas hasta el mismo ascensor del hotel, entre palmas por bulerías.
JMA Joselito Toros de Manolo González, 3 orejas en La Maestranza de Sevilla video con comentarios de JMA Joselito Retirada: decisión sin teatro
Se retira. Sin despedidas interminables. Sin giras de homenaje. Como fue su carrera: directa.
Escuela taurina: devolver lo recibido
Vuelve a la Escuela Taurina de Madrid. Esta vez como formador. El alumno se convierte en referente. Y allí están Enrique Martín, el viejo maestro; y allí irá José Luis Bote, como profesor. Los tres defendieron la Escuela Taurina de Madrid cuando una alcaldesa comunista quiso cerrar la institución.
Joselito, Torear, Pegar pases y Esquivar Su paso no fue cómodo. Hubo tensiones institucionales. Pero dejó una idea clara: la enseñanza del toreo no puede ser decorativa.
Ganadero: otra forma de seguir en el ruedo
Hoy, Joselito es ganadero. Campo, selección, silencio. Menos foco, más esencia.
No es una retirada. Es una transformación.
Cierre
Joselito no fue el torero más regular. Tampoco el más mediático. Pero fue uno de los más verdaderos. Y en el toreo, la verdad no se negocia.
Hay toreros que nacen en el privilegio del apellido. Y hay otros que nacen en el filo de la caída. José Miguel Arroyo, “Joselito”, pertenece a esta segunda estirpe: la de los que no llegan al toreo, sino que se aferran a él como única salida.
José Miguel Arroyo habla de su familia Madrid, 1 de mayo de 1969. Barrio de La Guindalera. Infancia sin red. Madre ausente, padre atrapado en un entorno límite. El toreo no fue una tradición: fue una tabla de salvación. “Si no hubiera sido torero, no sé dónde habría acabado”, reconocería años después. No es una frase retórica. Es una coordenada biográfica.
La escuela que salvó a un torero
En 1979, con apenas diez años, entra en la Escuela de Tauromaquia de Madrid. Allí no aprende solo a torear: aprende a sobrevivir. Enrique Martín Arranz, director de la escuela, lo define con crudeza el primer día. Años después, lo adoptará. Pocas biografías taurinas contienen un giro tan decisivo.
El Fandi, José Luis Bote y Joselito Entre alumnos como El Fundi o José Luis Bote, Joselito empieza a destacar no por el brillo, sino por la determinación. No era el más vistoso: era el más obstinado.
Novillero: hambre, carácter y una frase que lo define todo
Su progresión es constante. Sin explosiones mediáticas, pero sin retrocesos.
Debuta con picadores el 8 de septiembre de 1983 en Lerma. El gran punto de ruptura llega en 1985, en un festival benéfico en Plaza de toros de Las Ventas. Un novillero se impone a figuras consagradas. Dos orejas. Puerta grande moral.
Tras ese triunfo, la empresa Chopera le ofrece controlarle la carrera. Respuesta: “Mi hambre y mi miedo me los administro yo.”
Ahí ya está todo el personaje.
Alternativa: un torero hecho antes de tiempo
20 de abril de 1986, Málaga. Alternativa con Dámaso González de padrino y en presencia de Juan Mora, toro "Correvías" de don Carlos Núñez. Confirmación en Madrid un mes después.
20 de abril de 1986. En Málaga toma la alternativa JMA Joselito Todo sucede demasiado rápido. Y sin embargo, no se rompe. La foto no es de calidad, pero los presentes son toreros para la historia. El joven matador José Miguel Arroyo, Joselito confirma ante Curro Romero y como testigo de la ceremonia, Paco Ojeda.
JMA Joselito Curro Romero y Paco Ojeda confirmación en Madrid En 1987, el toro Limonero de Peñajara le atraviesa el cuello. No es una cornada más. Es una frontera. A partir de ahí, el torero cambia:
menos velocidad, más profundidad.
menos impulso, más verdad.
Madrid: el escenario donde se mide todo
Joselito no fue un torero de paso por Madrid. Fue un torero construido en Madrid.
1989: Puerta Grande.
1993: Beneficencia en solitario.
1996: la tarde que lo define todo.
El 2 de mayo de 1996, en Plaza de toros de Las Ventas, se encierra con seis toros. Seis toros. Seis estocadas. Seis orejas.
No es una buena tarde. Es una afirmación de poder.
La rivalidad: dos formas de entender el toreo
Si hay una imagen de época, es la de José Miguel Arroyo, Joselito frente a Enrique Ponce.
Técnica frente a impulso.
Regularidad frente a arrebato.
Control frente a carácter.
El 23 de mayo de 1996, Madrid asiste a la llamada “corrida de los quites”. No es solo una tarde. Es una discusión pública sobre qué es torear.
Toro, Cuernostorpes de Samuel Flores, con Joselito y Ponce Triunfos fuera de España
En México, Joselito encuentra una plaza receptiva a su profundidad. En la Plaza México corta orejas y rabo. Su concepto cala.
25 de febrero de 1996 Joselito corta un rabo en La México toro Valeroso, ganadería de Santiago. Francia también lo reconoce, aunque su centro de gravedad siempre fue España.
Beneficencia: el torero y la responsabilidad
Madrid. Seis toros en solitario en la Beneficencia. Dona sus honorarios. No es propaganda. Es coherencia con su biografía.
De ahí surge la Fundación vinculada a su nombre. No es el eje de su carrera, pero sí un dato significativo.
En 1997 consiguió otro de los grandes hitos de su carrera, tres orejas en La Maestranza de Sevilla en una tarde de apoteosis. Cortó dos orejas a su primer toro, y, con empeño y porfía, a un mansote de 650 kilos con una estocada fulminante le ganó la tercera. El público le llevó en volandas hasta el mismo ascensor del hotel, entre palmas por bulerías.
JMA Joselito Toros de Manolo González, 3 orejas en La Maestranza de Sevilla video con comentarios de JMA Joselito Retirada: decisión sin teatro
Se retira. Sin despedidas interminables. Sin giras de homenaje. Como fue su carrera: directa.
Escuela taurina: devolver lo recibido
Vuelve a la Escuela Taurina de Madrid. Esta vez como formador. El alumno se convierte en referente. Y allí están Enrique Martín, el viejo maestro; y allí irá José Luis Bote, como profesor. Los tres defendieron la Escuela Taurina de Madrid cuando una alcaldesa comunista quiso cerrar la institución.
Joselito, Torear, Pegar pases y Esquivar Su paso no fue cómodo. Hubo tensiones institucionales. Pero dejó una idea clara: la enseñanza del toreo no puede ser decorativa.
Ganadero: otra forma de seguir en el ruedo
Hoy, Joselito es ganadero. Campo, selección, silencio. Menos foco, más esencia.
No es una retirada. Es una transformación.
Cierre
Joselito no fue el torero más regular. Tampoco el más mediático. Pero fue uno de los más verdaderos. Y en el toreo, la verdad no se negocia.
Un foro
es mejor que twitter, mejor que facebook, mejor que instagram... ¿por qué? Este foro es taurino; las redes sociales son antis
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Belarrimotxa
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Re: José Miguel Arroyo “Joselito”: el torero que convirtió la necesidad en destino
La Diputación de Málaga inaugura una exposición inédita sobre Joselito, que tomó la alternativa en La Malagueta hace 40 años