Salomón Hachuel «El Momi», el torero sefardí nacido en Ceuta

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Salomón Hachuel «El Momi», el torero sefardí nacido en Ceuta

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Salomón Hachuel «El Momi», el torero sefardí nacido en Ceuta

Una historia entre dos orillas
La historia de Salomón Hachuel «El Momi» cabe en pocos carteles, pero atraviesa varias fronteras. La primera separa Ceuta de Marruecos; la segunda, la memoria de los documentos; la tercera, mucho más excepcional en los años cincuenta, une la comunidad judía sefardí con el mundo de los toros.

Nació en Ceuta, en el seno de una familia hebrea sefardí. El apellido Hachuel tenía antiguo arraigo en la ciudad. Un comerciante llamado Salomón Hachuel Sabah aparece relacionado con el circo taurino instalado a finales del siglo XIX en el callejón de la Botica, uno de los primeros recintos estables dedicados a los toros en la ciudad.
Salomon Hachuel El Momi Archivo Carvajal.jpg
Salomon Hachuel El Momi Archivo Carvajal
Su afición parece haber nacido en casa y haberse desarrollado en los tendidos. Una referencia repetida en páginas taurinas afirma que aprendió a ver toros acompañado por su abuelo Baldomero, descrito como gran aficionado.

No se conoce una dinastía de toreros en la familia ni consta que pasara por una escuela taurina. En realidad, las escuelas regladas no constituían entonces el camino habitual. Los aspirantes se formaban viendo torear, tentando cuando encontraban ocasión, participando en capeas y buscando un puesto en festivales y festejos modestos. En el caso de El Momi, ni siquiera ese itinerario puede reconstruirse: no han aparecido datos seguros sobre tentaderos, ganaderos, maestros, apoderado o cuadrilla.

La plaza de San José, su escenario principal
Su escenario fundamental fue la plaza de toros de San José, situada en Hadú y conocida también como Coso Blanco o plaza de Ceuta. El edificio había sido inaugurado en 1928, contaba con un ruedo de unos 44 metros y podía albergar aproximadamente a 10.000 espectadores. No era un simple tinglado ocasional: durante varias décadas constituyó el centro de la vida taurina de la ciudad.
Plaza de toros de Ceuta Esefarad.jpg
Plaza de toros de Ceuta hacia 1950 foto Esefarad
Allí aparece documentado El Momi el 18 de julio de 1951, dentro de un festival. Volvió al mismo ruedo el 2 de septiembre, probablemente de 1951, para actuar mano a mano con Miguel Martín «Montenegro». Portal Taurino coloca esta actuación, «el 2 de septiembre siguiente», después del festival de julio de 1951.

La tercera actuación ceutí conocida se celebró el 29 de junio de 1952. No fue simplemente un aficionado recordado por una única aparición: toreó públicamente durante, al menos, dos temporadas.

El paso por los ruedos de Marruecos
El Momi también llegó a torear en Marruecos. Las fuentes ceutíes aseguran que obtuvo «cierto éxito» en plazas de la época del Protectorado, pero no identifican de manera verificable los cosos, los toros ni los compañeros de cartel. Tetuán aparece vinculada a una de las pocas evocaciones personales conservadas: un testigo recordaba la ciudad cubierta con carteles que proclamaban «Israel ya tiene torero» y anunciaban a «Hachuel, El Momi».
Cartel novillada con Pepe Rivas, Luís Fort y Salomon Hachuel.jpg
Cartel de una novillada con Pepe Rivas, Luís Fort y Salomon Hachuel
No consta que tomara la alternativa. Las fuentes locales lo incluyen entre los ceutíes que llegaron a actuar públicamente como novilleros, junto con Andrés Belmonte y Morenito de Ceuta. En consecuencia, denominarlo matador de toros sería inexacto mientras no aparezca el acta de una alternativa. La palabra torero sí resulta apropiada en su sentido general.

Tampoco se conocen triunfos medibles como novillero con picadores. No existe una relación de orejas, rabos, puertas grandes o puestos destacados en el escalafón. La frase, muy repetida, de que «triunfó en los años cincuenta» debe entenderse como una valoración retrospectiva de su aceptación en Ceuta y Marruecos, no como una estadística profesional comprobada.

La singularidad del torero sefardí
Su singularidad religiosa ha terminado ocupando el espacio que dejaron vacío las crónicas taurinas. Numerosas publicaciones lo presentan como «primer torero hebreo», «primer torero judío sefardí» o «único torero judío». Esta última afirmación no resiste una comparación histórica: el venezolano Eleazar Sananes «Rubito», nacido en 1900, comenzó a torear en 1915 y tomó la alternativa en Madrid en 1922.

La definición más segura es otra: Salomón Hachuel fue el primer torero judío sefardí nacido en Ceuta cuya actividad pública ha quedado documentada.
Recreación cartelera Plaza de Ceuta y Salomon Hachuel.jpg
Recreación cartelera Plaza de Ceuta y Salomon Hachuel
La plaza de Hadú explica tanto su nacimiento taurino como la brevedad de su trayectoria. El coso perdió su actividad regular a mediados de los años cincuenta y llegó a emplearse para alojar a familias perjudicadas por unas inundaciones. Cuando aquella plaza se apagó, también desapareció el principal escaparate de los jóvenes toreros ceutíes. El Momi quedó unido para siempre a un recinto que sobrevivió solamente en el nombre del centro comercial El Coso.

Una figura de frontera
El Momi no fue una figura del escalafón; fue una figura de frontera. Su carrera conocida fue breve, periférica y deficientemente documentada, pero su presencia en los ruedos posee un valor cultural indudable. En la Ceuta plural de los años cincuenta, un joven sefardí se vistió de luces, toreó en la plaza de su ciudad y cruzó hacia los cosos marroquíes. No necesita una alternativa inventada ni veinte puertas grandes apócrifas para ocupar su sitio en la historia.
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Salomon Hachuel El Momi Muchos años después En Madrid
La frase publicitaria «Israel ya tiene torero» muestra, no obstante, que su religión se convirtió inmediatamente en reclamo. El cartel no vendía solamente a un novillero: anunciaba una excepción. Esa etiqueta terminó sobreviviendo a las faenas y explica que, más de setenta años después, se le recuerde aunque no se conserven los nombres de sus toros.

La recuperación de su memoria
Su recuerdo reapareció públicamente en 2012, cuando la Casa Regional de Ceuta en Melilla dedicó su caseta de feria a la historia taurina caballa e incluyó a El Momi como el torero hebreo de la ciudad. El homenaje demuestra que su nombre continúa dentro de la memoria colectiva, aunque no exista una peña específica dedicada a él.
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