Marruecos, por la vía radical; Sánchez, por la vía extremista
Publicado: Dom Ago 30, 2026 12:50 pm
Marruecos, por la vía radical; Sánchez, por la vía extremista
La invasión de Ceuta pudo ser una maniobra ajena al Palacio Real y a la dirección del Majzén. Sin embargo, difícilmente se habría producido sin el consentimiento o la colaboración de miembros importantes del Ejército, la Policía y los servicios secretos marroquíes, así como de determinados sectores del propio Majzén.
El rey Mohamed VI asume indirectamente las tesis de los sectores más radicales. Marruecos mantiene su ofrecimiento de recibir a la mayor brevedad a quienes entraron irregularmente en Ceuta, pero durante estas semanas algo ha cambiado: el monarca y su Gobierno han comenzado a actuar en varios frentes y a utilizar la crisis como una nueva forma de presión sobre España.
Pedro Sánchez, por su parte, pudo resolver la crisis durante los primeros días. La Unión Europea ofreció respaldo político y jurídico a España para exigir a Marruecos que readmitiera rápidamente a quienes habían cruzado la frontera. Sánchez, sin embargo, rechazó esa salida inmediata y prefirió establecer una divisoria política y construir un relato: o se estaba con el Gobierno o se estaba contra Sánchez y junto a la ultraderecha.
Un mes después de la invasión, miles de personas permanecen en Ceuta sin comida ni documentación y reclaman una solución para su futuro. Según numerosos ceutíes, algunos grupos mantienen comportamientos difíciles de soportar. Mientras tanto, los 80.000 habitantes de la ciudad ven limitados —y, en determinados casos, anulados— algunos de sus derechos más elementales. Para Sánchez, la crisis se ha convertido en un asunto de política interna; para el rey de Marruecos, en otra manera de mantener su reclamación sobre Ceuta.
La invasión de Ceuta pudo ser una maniobra ajena al Palacio Real y a la dirección del Majzén. Sin embargo, difícilmente se habría producido sin el consentimiento o la colaboración de miembros importantes del Ejército, la Policía y los servicios secretos marroquíes, así como de determinados sectores del propio Majzén.
El rey Mohamed VI asume indirectamente las tesis de los sectores más radicales. Marruecos mantiene su ofrecimiento de recibir a la mayor brevedad a quienes entraron irregularmente en Ceuta, pero durante estas semanas algo ha cambiado: el monarca y su Gobierno han comenzado a actuar en varios frentes y a utilizar la crisis como una nueva forma de presión sobre España.
Pedro Sánchez, por su parte, pudo resolver la crisis durante los primeros días. La Unión Europea ofreció respaldo político y jurídico a España para exigir a Marruecos que readmitiera rápidamente a quienes habían cruzado la frontera. Sánchez, sin embargo, rechazó esa salida inmediata y prefirió establecer una divisoria política y construir un relato: o se estaba con el Gobierno o se estaba contra Sánchez y junto a la ultraderecha.
Un mes después de la invasión, miles de personas permanecen en Ceuta sin comida ni documentación y reclaman una solución para su futuro. Según numerosos ceutíes, algunos grupos mantienen comportamientos difíciles de soportar. Mientras tanto, los 80.000 habitantes de la ciudad ven limitados —y, en determinados casos, anulados— algunos de sus derechos más elementales. Para Sánchez, la crisis se ha convertido en un asunto de política interna; para el rey de Marruecos, en otra manera de mantener su reclamación sobre Ceuta.