Uno de cada cinco residentes no ha nacido en España: ¿cómo hacer afición?
Publicado: Sab Jul 11, 2026 7:36 pm
Uno de cada cinco residentes no ha nacido en España: ¿cómo hacer afición?
Uno de cada cinco residentes en España ha nacido fuera del país. En determinadas regiones y provincias como Gerona, especialmente entre los adultos jóvenes, la proporción es aún mayor. En territorios como Girona o zonas concretas de Euscadi, una parte significativa de esos nuevos residentes procede de países con tradiciones culturales ajenas a las locales. ¿Qué hacer?
Los movimientos separatistas y nacionalistas han hecho sonar de forma soterrada el botón rojo de la alarma. En un plazo de 10 o 20 años habrá comarcas enteras sin "catalanes" y sin "vascos" autóctonos, de "raza" o "català de soca-rel". El fenómeno no es coyuntural, sino estructural. La transmisión de cultura cesará de manera automática en el entorno familiar y social. Y cuando una tradición deja de ser ambiental, necesita estrategia.
Euskadi ofrece otro enfoque. El desarrollo de una cobertura legislativa para espectáculos taurinos infantiles en las tres provincias apunta a una estrategia de base. Los llamados txiki-encierros no se plantean solo como entretenimiento, sino como vínculo con la tradición, la cultura y la lengua propias. Se busca asegurar la transmisión generacional mediante herramientas normativas y pedagógicas. Las tradiciones crecen unas junto a otras.
El interrogante más complejo aparece en Cataluña. Si el relevo demográfico avanza y las tradiciones locales no forman parte del imaginario social dominante, ¿cómo se recuperan esas tradiciones? ¿cómo expandir la afición a los toros? La cuestión ya no es política, sino cultural: cuando una costumbre deja de ser vivida como propia, necesita ser explicada, defendida y ofrecida de nuevo. Cuando una tradición cae, otras seguirán.
En Madrid la preocupación por crear aficionados a los toros sigue otras tendencias: el peruano Roca Rey o los mexicanos tienen una enorme capacidad de tracción entre los hispanos de ultramar. Sin embargo, Cataluña y la región vasca, por ejemplo, tienen otros problemas.
La tauromaquia navega contra corriente incluso en países taurinos como Francia o México o España. Y la tauromaquia avanza siendo además una plataforma para otras tradiciones.
Uno de cada cinco residentes en España ha nacido fuera del país. En determinadas regiones y provincias como Gerona, especialmente entre los adultos jóvenes, la proporción es aún mayor. En territorios como Girona o zonas concretas de Euscadi, una parte significativa de esos nuevos residentes procede de países con tradiciones culturales ajenas a las locales. ¿Qué hacer?
Los movimientos separatistas y nacionalistas han hecho sonar de forma soterrada el botón rojo de la alarma. En un plazo de 10 o 20 años habrá comarcas enteras sin "catalanes" y sin "vascos" autóctonos, de "raza" o "català de soca-rel". El fenómeno no es coyuntural, sino estructural. La transmisión de cultura cesará de manera automática en el entorno familiar y social. Y cuando una tradición deja de ser ambiental, necesita estrategia.
Euskadi ofrece otro enfoque. El desarrollo de una cobertura legislativa para espectáculos taurinos infantiles en las tres provincias apunta a una estrategia de base. Los llamados txiki-encierros no se plantean solo como entretenimiento, sino como vínculo con la tradición, la cultura y la lengua propias. Se busca asegurar la transmisión generacional mediante herramientas normativas y pedagógicas. Las tradiciones crecen unas junto a otras.
El interrogante más complejo aparece en Cataluña. Si el relevo demográfico avanza y las tradiciones locales no forman parte del imaginario social dominante, ¿cómo se recuperan esas tradiciones? ¿cómo expandir la afición a los toros? La cuestión ya no es política, sino cultural: cuando una costumbre deja de ser vivida como propia, necesita ser explicada, defendida y ofrecida de nuevo. Cuando una tradición cae, otras seguirán.
En Madrid la preocupación por crear aficionados a los toros sigue otras tendencias: el peruano Roca Rey o los mexicanos tienen una enorme capacidad de tracción entre los hispanos de ultramar. Sin embargo, Cataluña y la región vasca, por ejemplo, tienen otros problemas.
La tauromaquia navega contra corriente incluso en países taurinos como Francia o México o España. Y la tauromaquia avanza siendo además una plataforma para otras tradiciones.