Rafael de Julia, el torero que abrió Las Ventas y volvió a empezar
Publicado: Mié Feb 11, 2026 11:20 pm
Rafael de Julia, el torero que abrió Las Ventas y volvió a empezar
Rafael de Julia (nombre real Rafael Rodríguez Escribano) nació en Madrid el 7 de noviembre de 1979, y creció al calor de Torrejón de Ardoz, entre un bar familiar lleno de fotos taurinas y una afición de barrio que no pedía permiso para hacerse vocación. El “Julia” de los carteles no fue capricho: fue homenaje a su madre, una manera de llevar la casa al ruedo.
La forja: antes que figura, oficio
Se puso delante de su primera becerra siendo un niño, y pronto eligió el camino de la formación: debutó sin picadores el 19 de marzo de 1996 en Torrejón de Ardoz; y debutó con picadores el 21 de marzo de 1999 en Arnedo. La presentación en Las Ventas como novillero llegó el 30 de abril de 1999.
Ese 1999, que en muchos se queda en promesa, en él se convirtió en sello: ganó el Zapato de Oro de Arnedo, un aviso de que aquel madrileño no venía a estar, sino a pelear su sitio.
Rafael de Julia, puerta grande en Mayo de 2001 La alternativa: Madrid como examen final
Tomó la alternativa en Las Ventas el 15 de abril de 2001, con Uceda Leal de padrino y Juan Bautista de testigo, ante toros de Peñajara. Fue una tarde de graduación severa: silencio en el de la ceremonia y vuelta al ruedo en el segundo de su lote.
20 de mayo de 2001: la tarde que lo cambió todo
Un mes después, el 20 de mayo de 2001, llegó la fecha-llave: Puerta Grande de Las Ventas tras cortar una oreja a un toro de Carriquiri y otra a uno de Astolfi. No fue una ráfaga aislada: fue una afirmación completa, una de esas tardes que dejan al torero unido a Madrid para siempre, para lo bueno y para lo exigente.
La consecuencia fue inmediata: entró en la corrida de Beneficencia de ese año, un salto reservado a los que, de verdad, han tocado pelo donde más cuesta.
Rafael de Julia en 2011 Valencia: tres orejas y la confirmación de que no era casualidad
La temporada 2001 tuvo otro aldabonazo: el 25 de julio, en Valencia, paseó tres orejas a una corrida de Celestino Cuadri, saliendo a hombros. Fue la demostración de que su crédito no se sustentaba solo en el “milagro” de una tarde: también había continuidad.
Plazas de primera: verdad sin propaganda
La biografía verificable permite afirmar, con seguridad, que su eje fue Madrid, y que hizo el paseíllo en grandes plazas del circuito (por presencia en ferias y cartelería de su época). En otras plazas destacó una oreja en su época de novillero en (Illumbe, San Sebastián, y en La Misericordia, de Zagoza, una oreja a un toro de López Gibaja.
2013: el portazo silencioso
Con más de doscientas corridas en su trayectoria (según recuentos periodísticos de la época), se vistió de luces por última vez el 7 de octubre de 2013 en Zaragoza, y lo hizo, simbólicamente, con el mismo hierro de Peñajara que había marcado su alternativa. Un cierre circular: el toreo, a veces, escribe así.
La segunda vida: maestro en la escuela
En 2014 se incorporó como profesor a la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid José Cubero “Yiyo”. Fue su etapa más estable: el torero convertido en maestro, puliendo sueños ajenos con la experiencia de quien ya escuchó todos los silencios de Las Ventas.
El regreso: cuando el rescoldo insiste
En 2023 anunció su vuelta tras una década apartado. En 2024 dejó hechos, no eslóganes: en la Copa Chenel abrió una puerta grande en Brea de Tajo (dos orejas en la tarde) y volvió a ponerse en el foco de los aficionados madrileños.
También regresó a Las Ventas en 2024, en compromisos que reforzaron su reaparición y lo devolvieron a la conversación taurina de Madrid.
Rafael de Julia en Lenguazaque Colombia América: números concretos
En su campaña reciente sumó cinco tardes en América, con tres orejas en Colombia y cuatro trofeos en Perú, de lo que deja constancia la ficha oficial de Las Ventas.
2025: la faena más dura no fue en la arena
El 23 de marzo de 2025, en Madrid, toreó en un estado físico alarmante. Poco después anunció una retirada indefinida por un trastorno alimentario; más tarde, en entrevista, habló abiertamente del diagnóstico de anorexia nerviosa y de un proceso médico que “casi le cuesta la vida”. No es literatura: es un parte de realidad.
Rafael de Julia 2025 Cierre: lo que queda
Rafael de Julia quedará unido a una fecha que cualquier aficionado coloca en su calendario emocional: 20 de mayo de 2001, la Puerta Grande que lo hizo “torero de Madrid” para siempre. A partir de ahí, su biografía es la de un profesional de fondo —con una cima muy alta—, un maestro de escuela en la madurez y un hombre que, cuando el cuerpo dijo basta, eligió contarlo sin máscara. En una profesión donde el valor suele medirse hacia fuera, el suyo terminó midiéndose hacia dentro.
Rafael de Julia (nombre real Rafael Rodríguez Escribano) nació en Madrid el 7 de noviembre de 1979, y creció al calor de Torrejón de Ardoz, entre un bar familiar lleno de fotos taurinas y una afición de barrio que no pedía permiso para hacerse vocación. El “Julia” de los carteles no fue capricho: fue homenaje a su madre, una manera de llevar la casa al ruedo.
La forja: antes que figura, oficio
Se puso delante de su primera becerra siendo un niño, y pronto eligió el camino de la formación: debutó sin picadores el 19 de marzo de 1996 en Torrejón de Ardoz; y debutó con picadores el 21 de marzo de 1999 en Arnedo. La presentación en Las Ventas como novillero llegó el 30 de abril de 1999.
Ese 1999, que en muchos se queda en promesa, en él se convirtió en sello: ganó el Zapato de Oro de Arnedo, un aviso de que aquel madrileño no venía a estar, sino a pelear su sitio.
Rafael de Julia, puerta grande en Mayo de 2001 La alternativa: Madrid como examen final
Tomó la alternativa en Las Ventas el 15 de abril de 2001, con Uceda Leal de padrino y Juan Bautista de testigo, ante toros de Peñajara. Fue una tarde de graduación severa: silencio en el de la ceremonia y vuelta al ruedo en el segundo de su lote.
20 de mayo de 2001: la tarde que lo cambió todo
Un mes después, el 20 de mayo de 2001, llegó la fecha-llave: Puerta Grande de Las Ventas tras cortar una oreja a un toro de Carriquiri y otra a uno de Astolfi. No fue una ráfaga aislada: fue una afirmación completa, una de esas tardes que dejan al torero unido a Madrid para siempre, para lo bueno y para lo exigente.
La consecuencia fue inmediata: entró en la corrida de Beneficencia de ese año, un salto reservado a los que, de verdad, han tocado pelo donde más cuesta.
Rafael de Julia en 2011 Valencia: tres orejas y la confirmación de que no era casualidad
La temporada 2001 tuvo otro aldabonazo: el 25 de julio, en Valencia, paseó tres orejas a una corrida de Celestino Cuadri, saliendo a hombros. Fue la demostración de que su crédito no se sustentaba solo en el “milagro” de una tarde: también había continuidad.
Plazas de primera: verdad sin propaganda
La biografía verificable permite afirmar, con seguridad, que su eje fue Madrid, y que hizo el paseíllo en grandes plazas del circuito (por presencia en ferias y cartelería de su época). En otras plazas destacó una oreja en su época de novillero en (Illumbe, San Sebastián, y en La Misericordia, de Zagoza, una oreja a un toro de López Gibaja.
2013: el portazo silencioso
Con más de doscientas corridas en su trayectoria (según recuentos periodísticos de la época), se vistió de luces por última vez el 7 de octubre de 2013 en Zaragoza, y lo hizo, simbólicamente, con el mismo hierro de Peñajara que había marcado su alternativa. Un cierre circular: el toreo, a veces, escribe así.
La segunda vida: maestro en la escuela
En 2014 se incorporó como profesor a la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid José Cubero “Yiyo”. Fue su etapa más estable: el torero convertido en maestro, puliendo sueños ajenos con la experiencia de quien ya escuchó todos los silencios de Las Ventas.
El regreso: cuando el rescoldo insiste
En 2023 anunció su vuelta tras una década apartado. En 2024 dejó hechos, no eslóganes: en la Copa Chenel abrió una puerta grande en Brea de Tajo (dos orejas en la tarde) y volvió a ponerse en el foco de los aficionados madrileños.
También regresó a Las Ventas en 2024, en compromisos que reforzaron su reaparición y lo devolvieron a la conversación taurina de Madrid.
Rafael de Julia en Lenguazaque Colombia América: números concretos
En su campaña reciente sumó cinco tardes en América, con tres orejas en Colombia y cuatro trofeos en Perú, de lo que deja constancia la ficha oficial de Las Ventas.
2025: la faena más dura no fue en la arena
El 23 de marzo de 2025, en Madrid, toreó en un estado físico alarmante. Poco después anunció una retirada indefinida por un trastorno alimentario; más tarde, en entrevista, habló abiertamente del diagnóstico de anorexia nerviosa y de un proceso médico que “casi le cuesta la vida”. No es literatura: es un parte de realidad.
Rafael de Julia 2025 Cierre: lo que queda
Rafael de Julia quedará unido a una fecha que cualquier aficionado coloca en su calendario emocional: 20 de mayo de 2001, la Puerta Grande que lo hizo “torero de Madrid” para siempre. A partir de ahí, su biografía es la de un profesional de fondo —con una cima muy alta—, un maestro de escuela en la madurez y un hombre que, cuando el cuerpo dijo basta, eligió contarlo sin máscara. En una profesión donde el valor suele medirse hacia fuera, el suyo terminó midiéndose hacia dentro.