Pintar a pulso: Fernando López Pascual y la verdad del natural

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Pintar a pulso: Fernando López Pascual y la verdad del natural

Mensaje por EstoEsElPueblo » Vie Feb 20, 2026 11:54 am

Pintar a pulso: Fernando López Pascual y la verdad del natural

Fernando López Pascual nace en Málaga en 1945, con esa claridad mediterránea que, en su pintura, no es un fondo: es un personaje. Su biografía está atravesada por una idea sencilla —y nada fácil—: aprender el oficio a conciencia, sin atajos. Quien lo ha tratado lo describe como un hombre de hábitos firmes, más dado al estudio y al trabajo metódico que al ruido social, y eso se nota en la factura: cuadros construidos con paciencia, con un dibujo que manda y un color que no se desboca.
Fernando López Pascual, Grandes fiestas en Málaga
Fernando López Pascual Grandes fiestas en Málaga.jpg
Formación: el dibujo como columna vertebral
Su precocidad es uno de esos datos que en Málaga se recuerdan con orgullo: en 1955, con apenas diez años, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Málaga y termina los estudios con Matrícula de Honor. No es una anécdota para adornar el currículo: explica su relación con el trabajo bien hecho, esa costumbre de medir antes de lanzarse, de no “tapar” con virtuosismo lo que no está resuelto.
Fernando López Pascual, El descanso
Fernando López Pascual El descanso.jpg
Maestros y aprendizaje del natural
En 1960 inicia un periodo decisivo con Alfonso de la Torre, maestro del paisaje andaluz y, sobre todo, de la luz. Durante tres años aprende a pintar al natural, a no inventarse la atmósfera, a perseguir el instante de una sombra antes de que se mueva. En 1965 entra en el taller de Pablo García Rizo, donde la disciplina cambia de escenario: bodegones, flores, texturas minuciosas, el tipo de pintura que obliga a bajar el ritmo y escuchar lo que la materia pide. En esa mezcla —paisaje abierto y estudio íntimo— se cocina su mirada.
Fernando López Pascual, Toros
Fernando López Pascual Toros.jpg
Los museos como escuela: 1970–1975
Hay artistas que se forman viajando; él también, pero con un método antiguo, casi artesanal: entre 1970 y 1975 se dedica a copiar maestros del siglo XIX en museos de Málaga, Córdoba, Sevilla y Granada. Ese ejercicio le da músculo: composición, anatomía, veladuras, control del cromatismo. Y, además, le abre puertas: esa producción —según recogen varias fichas biográficas— encuentra salida entre coleccionistas y marchantes, lo que le permite consolidar su independencia y dar continuidad a su carrera sin traicionar su estilo.
Fernando López Pascual, Mujer joven
Fernando López Pascual.jpg
Una obra con Málaga dentro
En su catálogo conviven marinas, patios, escenas costumbristas, retratos y naturalezas muertas. Pero, aun cambiando de tema, hay una firma invisible: el respeto por lo cotidiano y la voluntad de dignificarlo. De ahí que algunos críticos lo sitúen como continuador de la primera escuela malagueña en clave contemporánea: realismo con lirismo, oficio sin estridencias, y un punto de emoción contenida que no necesita subrayados.
La Misiva, de Fernando López Pascual
La Misiva, de Fernando López Pascual.jpg
Caballos cartujanos y mundo ecuestre
Alrededor de 1980, el escritor y erudito Juan Carlos Altamirano —muy vinculado al caballo español— lo empuja hacia una iconografía que marcará época en su producción: caballos cartujanos y escenas ecuestres. Ese giro no es una moda: encaja con su manera de observar, con su gusto por la anatomía y la luz sobre volúmenes nobles. Y, de rebote, le pone en contacto con ganaderos, dehesas y un circuito de coleccionismo especialmente receptivo en América.
Fernando López Pascual Torero con guitarra
Fernando López Pascual Torero con guitarra.jpg
Mercado, exposiciones y vida cultural
En 1985 pinta durante cinco años en exclusiva para la Galería de Arte Cartel (Málaga), y su director, Manuel Ortega Arteaga, impulsa su obra en el mercado estadounidense con varias exposiciones. Paralelamente, su presencia en muestras colectivas y su trabajo como ilustrador y cartelista lo conectan con la vida cultural malagueña: ferias, festivales, y también la estética de la Semana Santa, que le ofrece otro territorio de luz dramática y gesto popular. En 2013, por ejemplo, muestra su obra en el Colegio de Abogados de Málaga, uno de esos espacios donde su pintura funciona especialmente bien: cercana, reconocible, pero hecha con ambición técnica.
Toreros de Fernando López Pascual
Toreros de Fernando López Pascual.jpg
La pintura taurina de Fernando López Pascual
En la obra de Fernando López Pascual, lo taurino no es un “tema más”: es una manera de pensar la forma en tensión. Le atrae la coreografía —la verónica, el cite, el pase de pecho—, pero también lo que ocurre alrededor: el silencio previo, el peso del aire en el callejón, la distancia exacta que lo decide todo. Su taurina se reconoce por dos cosas: el dibujo que sostiene la figura y la luz que convierte el ruedo en un escenario moral, no solo visual.

El color, lejos de apagarse, se atreve: rojos intensos, amarillos que chispean, sombras compactas. Y, aun así, no hay postal. A menudo simplifica fondos para que la atención caiga donde debe: en el duelo íntimo toro–torero. Le interesa la anatomía del toro con el mismo rigor con el que modela un caballo; no lo “monstruifica”, no lo caricaturiza: lo hace protagonista con presencia trágica y hermosa.
Después de la corrida, Fernando López Pascual
Después de la corrida Fernando López Pascual.jpg
De ahí que su método sea casi una norma personal: tomar apuntes del natural y no fiarlo todo a la fotografía. Se le ha visto en La Malagueta con una libreta mínima, dibujando a velocidad, y también en el campo, en tentaderos, persiguiendo posiciones imposibles de retener sin mano rápida. En una tarde, un capotazo le salpicó de arena el lienzo mientras pintaba al natural, y decidió dejar esas manchas como prueba de que aquel cuadro había respirado plaza. Y en su estudio guarda capotes y muletas antiguos heredados en la familia, objetos que no cuelga como trofeos, sino como modelos: telas con memoria, pliegues que enseñan más que mil fotos.
Un foro :idea: es mejor que twitter, mejor que facebook, mejor que instagram... ¿por qué? Este foro es taurino; las redes sociales son antis :evil: .


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