Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
Para Tarde de toros, en vez de domesticar el toreo desde fuera, escuchó a los toreros. Ahí estuvo su inteligencia: mandar mucho, pero oír más.
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
Enrique Vera dejó dicho que Vajda se había identificado una barbaridad con los toros. La frase, tan castiza, lo retrata mejor que un tratado: el húngaro había entrado en el secreto de la plaza.
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
Tarde de toros tuvo algo de hazaña logística. No era una película sobre toros hecha en estudio con cuatro palos y un clarín prestado: respiraba plaza, profesión y liturgia.
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
El caso del espontáneo en Tarde de toros tiene un punto entre picaresco y heroico. A Vajda le interesaban esos hombres que se jugaban la vida por un segundo de visibilidad.
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
En Mi tío Jacinto, el gran motor dramático no es una faena soñada, sino reunir el dinero para alquilar un traje de luces. Hay en eso una verdad española de la época: la épica pasaba por la pobreza.
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
El viejo Jacinto recoge colillas cerca de la plaza y termina viendo su nombre en un cartel. Es una imagen magnífica: del suelo al sueño en un vistazo.
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
La charlotada final de Mi tío Jacinto, pasada por agua y por vergüenza, acaba siendo una de las escenas más humanas del cine taurino español. No triunfa el torero: triunfa el cariño entre un hombre derrotado y un niño.
Re: Ladislao Vajda: del exilio húngaro a la edad de oro del cine español
Vajda tenía una rara capacidad para no humillar a sus personajes. Incluso cuando los mostraba hundidos, les dejaba una esquina de dignidad.