Francisco Javier Sánchez Vara: valor y verdad ante el toro duro

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Francisco Javier Sánchez Vara: valor y verdad ante el toro duro

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Francisco Javier Sánchez Vara: valor y verdad ante el toro duro

Francisco Javier Sánchez Vara, anunciado en los carteles como Sánchez Vara, nació en Guadalajara el 18 de julio de 1979. Su vocación taurina tuvo raíz familiar: su padre, Isidro Sánchez “El Labrador”, fue novillero y después hombre del toro, una presencia decisiva para que el niño entendiera pronto que la tauromaquia no era solo una afición, sino una forma de vida. La suya no fue una carrera de alfombra roja, sino de camino áspero: el de quien aprende a estar delante del toro cuando el toro no regala nada.
Francisco Javier Sánchez Vara, matador de toros
Sanchez Vara en Las Ventas.JPG
Con apenas nueve años ingresó en la Escuela de Tauromaquia Marcial Lalanda de Madrid, donde recibió enseñanzas de Joaquín Bernadó. Aquella formación temprana le dio técnica, disciplina y una idea muy clara del oficio. Mató su primer becerro siendo todavía un niño, y antes de entrar en el circuito formal acumuló muchas tardes de aprendizaje en pueblos, tentaderos y festejos de base. Sánchez Vara no apareció como un relámpago: se hizo lentamente, a golpe de constancia.
Sánchez Vara con Palha Saltillo y Reta
Sánchez Vara con Palha Saltillo y Reta.jpg
Debutó en público en Torrejón de Ardoz el 22 de julio de 1993 y dio el salto a novillero con picadores en Benidorm, el 21 de enero de 1996. Ese mismo año se presentó en Las Ventas, el 11 de julio de 1996, una fecha fundamental para cualquier aspirante. Su etapa de novillero fue de crecimiento sostenido, con campañas cada vez más amplias hasta cerrar los años noventa con suficiente crédito para tomar la alternativa.

La alternativa llegó el 30 de agosto de 2000 en Sacedón, en su provincia de Guadalajara. Fue su padrino Luis Francisco Esplá y actuó como testigo David Fandila “El Fandi”, con toros de Soto de la Fuente. Aquella tarde cortó trofeos y dejó fijada una primera imagen: torero de tierra adentro, con ambición, oficio y gusto por los compromisos serios.
Sánchez Vara y los toros más difíciles
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Confirmó la alternativa en Las Ventas el 7 de septiembre de 2003, con Domingo Valderrama de padrino y Alberto Manuel de testigo, ante toros de Alonso Moreno. La confirmación tuvo además contenido artístico y profesional: dio una vuelta al ruedo al toro de la ceremonia y cortó una oreja al segundo de su lote, lo que le permitió entrar en Madrid no como nombre de relleno, sino como matador capaz de responder en una plaza de verdad.
Sánchez Vara cerca de peñas taurinas y aficionados
Sánchez Vara cerca de peñas taurinas y aficionados.jpg
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Su carrera como matador se entiende desde una palabra: dureza. Sánchez Vara no ha sido figura de las ferias cómodas ni torero de campaña amable. Se ha especializado en corridas de encastes exigentes, en ganaderías que obligan a lidiar antes que a decorar. Miura, Palha, Dolores Aguirre, Murteira Grave, Rehuelga, Saltillo, Prieto de la Cal o Partido de Resina forman parte de su geografía profesional.
Phillippe Gil Mir Reta Sánchez Vara
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En Cenicientos, el 6 de abril de 2012, protagonizó una de sus gestas más recordadas: se encerró en solitario con seis toros de seis hierros distintos, entre ellos Miura, Palha, Guardiola Fantoni, Murteira Grave, Dolores Aguirre y Rehuelga. Nueva Alcarria recogió que cortó cuatro orejas y que el festejo estuvo condicionado por el juego de los toros, con especial nota para los de Palha y Rehuelga.
Sánchez Vara entra a matar toro Reta foto Javier Bergasa
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Madrid le dio una de las escenas más duras de su biografía el 31 de mayo de 2016, con la corrida de Saltillo. El cuarto toro, Cazarata fue condenado a banderillas negras, y Sánchez Vara lo resolvió con oficio en una tarde imposible para la terna. No fue una faena de cartel luminoso, sino una página de supervivencia profesional: de esas que no siempre llenan portadas, pero sí pesan en la memoria del aficionado.

Francia ha sido otro territorio esencial en su carrera. Plazas toristas como Céret, Alès, Orthez, Vauvert o Vic-Fezensac han valorado su disposición ante corridas de respeto. Allí su nombre ha tenido una recepción más acorde con su perfil: torero de lidia, de gesto seco, de solución práctica. También ha toreado en América, con especial vinculación a Colombia y Perú, donde los circuitos de provincia han reconocido su capacidad para resolver festejos difíciles.

No se le conocen grandes rivalidades personales con figuras del toreo. Su rivalidad ha sido otra: el toro que no embiste, el toro que espera, el toro que mide, el toro que exige oficio. Ese ha sido su antagonista verdadero.
Sánchez Vara en Euskal Telebista, Casta Navarra
En 2026 se publicó el libro Sánchez Vara: 25 años de alternativa. Valor y verdad, escrito por Francisco Larrad Pérez, una obra de 139 páginas editada en Guadalajara y centrada en su trayectoria. La aparición del libro confirma que su figura ha alcanzado ya una dimensión de memoria taurina: la de un matador que no siempre estuvo en el centro del escaparate, pero que sí ocupó un lugar reconocible en el mapa del toro duro.
Sanchez Vara el libro del torero
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Sánchez Vara representa una estirpe poco publicitaria y muy necesaria: la del torero que sostiene corridas que otros evitan. Su carrera no puede medirse solo por orejas, sino por tardes de riesgo, por plazas de exigencia y por una fidelidad casi obstinada a la profesión. En él hay menos brillo de figura que verdad de oficio. Y esa verdad, en el toreo, también deja biografía.
Sanchez Vara y salto de la garrocha con par de banderillas
Vida social, familiar y entorno personal
La vida social de Sánchez Vara aparece marcada por la discreción. No ha sido un torero de presencia mundana, sino un profesional vinculado a su tierra, a las peñas taurinas, a los coloquios de aficionados y a los circuitos donde se habla del toro con más pasión que escaparate.
Sánchez Vara y Rubén Vara
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Su identidad pública está unida a Guadalajara y a la provincia alcarreña. Sacedón fue la plaza de su alternativa, y Pareja y otros municipios de la zona aparecen en torno a homenajes, publicaciones y actos culturales relacionados con su figura. El libro de Francisco Larrad, con respaldo local, refuerza esa imagen de torero reconocido primero por los suyos antes que por el gran mercado taurino.
Sánchez Vara y Rubén Vara en Ocaña, triunfan padre e hijo
Sánchez Vara y Rubén Vara en Ocaña Padre e hijo.jpg
En lo familiar, el dato más significativo es la continuidad taurina. Su padre, Isidro Sánchez “El Labrador”, le transmitió la afición; y su hijo Rubén Vara ha iniciado también camino en los ruedos. Esa línea de tres generaciones da a su biografía una dimensión especial: no es solo la historia de un matador, sino la de una familia que ha vivido alrededor del toro.
Sánchez Vara y Cazarata Foto mítica, entrando a matar
Sánchez Vara y Cazarata Foto mítica, entrando a matar.JPG
Su vida social, por tanto, se resume en tres círculos: familia, tierra y afición. No consta una actividad pública intensa fuera del toro, ni campañas personales de amplio alcance ajenas a la tauromaquia. Su personaje social es inseparable de su oficio: allí donde aparece Sánchez Vara, aparece casi siempre el torero.
Faena a Cazarata, comenta Emilio Muñoz
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ElDeLaVara
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Re: Francisco Javier Sánchez Vara: valor y verdad ante el toro duro

Mensaje por ElDeLaVara »

Con nueve años ingresó en la Escuela Marcial Lalanda. No era una simple actividad infantil: era el primer paso de una vida entera mirando al toro.
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