Ignacio Olmos, un matador con la fe del romanticismo como motor
Publicado: Dom Ago 17, 2025 7:43 pm
Ignacio Olmos, un matador con la fe del romanticismo como motor
Ignacio Olmos Torres, nacido el 9 de julio de 1996 en Urda, Toledo, es un matador de toros que ha forjado su camino a golpe de perseverancia, heridas y sueños. Formado primero en la Escuela Taurina de Madrid y después en la de Toledo, desde muy joven mostró un toreo sobrio, de trazo largo y con una mano izquierda que pronto se convirtió en su sello. Ese aire clásico, alejado de lo impostado, lo situó entre las promesas más serias de su generación.
Inicios y carrera como novillero
En el escalafón de novilleros sin picadores fue dejando ver un estilo natural, con colocación medida y temple sincero. El 10 de septiembre de 2016 debutó con picadores en Cuerva, Toledo, ante novillos de El Ventorrillo. Aquella tarde supuso su primer asomo al compromiso real de la profesión. Su presentación en Las Ventas, el 28 de abril de 2019, marcó otro peldaño: salió herido, pero también reforzado por la impresión que dejó en los aficionados, que reconocieron en él a un torero valiente y con poso. Ese mismo año cortó una oreja en Villaseca de la Sagra y dejó destellos en plazas duras como Calasparra y Arnedo, terrenos donde los novilleros se juegan más que el futuro inmediato. Vídeo*
Alternativa y desafíos
El 9 de abril de 2022 tomó la alternativa en Tomelloso, con Eugenio de Mora como padrino y Fernando Tendero de testigo, frente a toros de Ojailén. Fue una tarde luminosa y amarga a la vez: cortó dos orejas a su toro de doctorado, “Caribeño”, pero cayó herido por el segundo, con una cornada que lo mantuvo apartado varios meses. Esa mezcla de gloria y tragedia le enseñó, quizá antes de tiempo, la cara más descarnada de la tauromaquia. Su entereza en la recuperación fue otra faena, sin focos ni aplausos, donde el único público era él mismo.
Nueva etapa y apoderados
Olmos ha sabido rodearse de hombres que creen en su oficio. Primero fue El Trebu, que apostó por él en silencio, cuando la esperanza era todavía una brasa débil. Luego, Eugenio de Mora, su referente taurino y casi un padre en la profesión, quien le transmitió la seriedad y el sacrificio necesarios para mantenerse en pie. En 2023, tras superar el bache físico, confió su carrera a José Luis de los Reyes, exmatador y banderillero, con la misión de relanzar una trayectoria que nunca dejó de latir.
Triunfos y proyección
En septiembre de 2024, en Mora, Toledo, Olmos reapareció tras más de dos años de silencio. Fue en un festival y salió en hombros con dos orejas, pero más allá del triunfo lo que se celebraba era su regreso. También ha buscado aire en México, entrenando en el campo bravo y aspirando a ferias de mayor calado. Su disposición es la de siempre: la de un torero que acepta el reto en cualquier plaza, en condiciones adversas o incluso en capeas como la de Carabaña en 2023, cuando toreó bajo un frío cortante, recordando que el oficio se alimenta también de esos gestos sin crónica.
Estilo y personalidad
Ignacio Olmos es un torero de temple clásico, sensato y comprometido, con un ideario que bebe de figuras como César Rincón, a quien homenajeó en su alternativa luciendo un traje vainilla y oro con remates negros. En él conviven la seriedad del oficio y la frescura de quien todavía persigue su lugar. Su historia es la de un joven que ha visto de cerca la cornada y la gloria, la soledad y la ovación, y que sigue adelante sin más certezas que las que da el propio ruedo.
En tiempos donde la profesión exige algo más que talento, Olmos se mantiene fiel a una idea que parece de otra época: el romanticismo como motor, esa fe en el toreo como destino y no como atajo.
Vídeo*
Ignacio Olmos en Chinchón, Madrid, el 16 de agosto, con dos toros: uno de La Campana y otro de Zalduendo. Vemos el primero.
Ignacio Olmos Torres, nacido el 9 de julio de 1996 en Urda, Toledo, es un matador de toros que ha forjado su camino a golpe de perseverancia, heridas y sueños. Formado primero en la Escuela Taurina de Madrid y después en la de Toledo, desde muy joven mostró un toreo sobrio, de trazo largo y con una mano izquierda que pronto se convirtió en su sello. Ese aire clásico, alejado de lo impostado, lo situó entre las promesas más serias de su generación.
Inicios y carrera como novillero
En el escalafón de novilleros sin picadores fue dejando ver un estilo natural, con colocación medida y temple sincero. El 10 de septiembre de 2016 debutó con picadores en Cuerva, Toledo, ante novillos de El Ventorrillo. Aquella tarde supuso su primer asomo al compromiso real de la profesión. Su presentación en Las Ventas, el 28 de abril de 2019, marcó otro peldaño: salió herido, pero también reforzado por la impresión que dejó en los aficionados, que reconocieron en él a un torero valiente y con poso. Ese mismo año cortó una oreja en Villaseca de la Sagra y dejó destellos en plazas duras como Calasparra y Arnedo, terrenos donde los novilleros se juegan más que el futuro inmediato. Vídeo*
Alternativa y desafíos
El 9 de abril de 2022 tomó la alternativa en Tomelloso, con Eugenio de Mora como padrino y Fernando Tendero de testigo, frente a toros de Ojailén. Fue una tarde luminosa y amarga a la vez: cortó dos orejas a su toro de doctorado, “Caribeño”, pero cayó herido por el segundo, con una cornada que lo mantuvo apartado varios meses. Esa mezcla de gloria y tragedia le enseñó, quizá antes de tiempo, la cara más descarnada de la tauromaquia. Su entereza en la recuperación fue otra faena, sin focos ni aplausos, donde el único público era él mismo.
Nueva etapa y apoderados
Olmos ha sabido rodearse de hombres que creen en su oficio. Primero fue El Trebu, que apostó por él en silencio, cuando la esperanza era todavía una brasa débil. Luego, Eugenio de Mora, su referente taurino y casi un padre en la profesión, quien le transmitió la seriedad y el sacrificio necesarios para mantenerse en pie. En 2023, tras superar el bache físico, confió su carrera a José Luis de los Reyes, exmatador y banderillero, con la misión de relanzar una trayectoria que nunca dejó de latir.
Triunfos y proyección
En septiembre de 2024, en Mora, Toledo, Olmos reapareció tras más de dos años de silencio. Fue en un festival y salió en hombros con dos orejas, pero más allá del triunfo lo que se celebraba era su regreso. También ha buscado aire en México, entrenando en el campo bravo y aspirando a ferias de mayor calado. Su disposición es la de siempre: la de un torero que acepta el reto en cualquier plaza, en condiciones adversas o incluso en capeas como la de Carabaña en 2023, cuando toreó bajo un frío cortante, recordando que el oficio se alimenta también de esos gestos sin crónica.
Estilo y personalidad
Ignacio Olmos es un torero de temple clásico, sensato y comprometido, con un ideario que bebe de figuras como César Rincón, a quien homenajeó en su alternativa luciendo un traje vainilla y oro con remates negros. En él conviven la seriedad del oficio y la frescura de quien todavía persigue su lugar. Su historia es la de un joven que ha visto de cerca la cornada y la gloria, la soledad y la ovación, y que sigue adelante sin más certezas que las que da el propio ruedo.
En tiempos donde la profesión exige algo más que talento, Olmos se mantiene fiel a una idea que parece de otra época: el romanticismo como motor, esa fe en el toreo como destino y no como atajo.
Vídeo*
Ignacio Olmos en Chinchón, Madrid, el 16 de agosto, con dos toros: uno de La Campana y otro de Zalduendo. Vemos el primero.