El Parlamento Europeo denuncia el sistema ruso de tortura contra civiles ucranianos
Publicado: Lun Jul 07, 2025 12:26 am
El Parlamento Europeo denuncia el sistema ruso de tortura contra civiles ucranianos
El Parlamento Europeo acogió el pasado 1 de julio una sesión dedicada a denunciar la situación de miles de civiles ucranianos secuestrados y recluidos ilegalmente por Rusia en prisiones y campos especiales que evocan los antiguos gulags soviéticos. Durante el acto, activistas, eurodiputados y víctimas del sistema ruso de detención arbitraria denunciaron un entramado sistemático de represión, tortura y desapariciones forzadas en los territorios ocupados.
Entre los participantes destacaron las eurodiputadas Rasa Juknevičienė (Lituania) y Anna Fotyga (Polonia), firmes defensoras de Ucrania en el seno de la Unión; la activista medioambiental y de derechos humanos Evgeniya Chirikova, creadora del documental Prisoners: The System of Terror; y varios ucranianos que han sufrido en carne propia la detención ilegal, como Tetiana Omelianenko, madre de un civil detenido hace tres años en Berdiansk, o Dmytro Lubinets, comisionado ucraniano para derechos humanos, quien ofreció datos demoledores sobre las condiciones de encierro. También intervinieron representantes de organizaciones como Vesna, Ostrozhenko Human Rights y abogados defensores de víctimas.
Desde 2022, Rusia habría creado campos de filtración y confeccionado listas de ciudadanos ucranianos seleccionados para ser encarcelados, torturados o eliminados. Ese mismo año, el gobierno ruso aprobó un programa de mil millones de dólares para ampliar su sistema penitenciario. En 2024, el Servicio Penitenciario Federal (FSIN) solicitó un presupuesto once veces mayor.
Las víctimas incluyen principalmente civiles sin cargos penales, internados en centros de detención preventiva (SIZO), donde no existen registros ni procesos legales, quedando fuera de cualquier protección jurídica. Los testimonios revelan un patrón de torturas: descargas eléctricas, violencia sexual, amputaciones, privación de alimentos, ejecuciones simuladas y castigos colectivos.
En el centro de detención SIZO-2 de Taganrog, donde falleció la joven periodista ucraniana Viktoriia Roshchyna, los prisioneros llegan a pesar apenas 40 kilos. Según la activista y directora del documental Prisoners: The System of Terror, Evgeniya Chirikova, “las torturas se repiten de un campo a otro; no son la excepción, sino el sistema”.
La situación legal presenta un grave vacío. Las Convenciones de Ginebra no contemplan la detención ni el intercambio de civiles, lo que deja a estas víctimas sin amparo legal ni mecanismos de protección. Por ello, se exige a la comunidad internacional la liberación inmediata e incondicional de todos los civiles ucranianos en manos de Rusia.
El Parlamento Europeo acogió el pasado 1 de julio una sesión dedicada a denunciar la situación de miles de civiles ucranianos secuestrados y recluidos ilegalmente por Rusia en prisiones y campos especiales que evocan los antiguos gulags soviéticos. Durante el acto, activistas, eurodiputados y víctimas del sistema ruso de detención arbitraria denunciaron un entramado sistemático de represión, tortura y desapariciones forzadas en los territorios ocupados.
Entre los participantes destacaron las eurodiputadas Rasa Juknevičienė (Lituania) y Anna Fotyga (Polonia), firmes defensoras de Ucrania en el seno de la Unión; la activista medioambiental y de derechos humanos Evgeniya Chirikova, creadora del documental Prisoners: The System of Terror; y varios ucranianos que han sufrido en carne propia la detención ilegal, como Tetiana Omelianenko, madre de un civil detenido hace tres años en Berdiansk, o Dmytro Lubinets, comisionado ucraniano para derechos humanos, quien ofreció datos demoledores sobre las condiciones de encierro. También intervinieron representantes de organizaciones como Vesna, Ostrozhenko Human Rights y abogados defensores de víctimas.
Desde 2022, Rusia habría creado campos de filtración y confeccionado listas de ciudadanos ucranianos seleccionados para ser encarcelados, torturados o eliminados. Ese mismo año, el gobierno ruso aprobó un programa de mil millones de dólares para ampliar su sistema penitenciario. En 2024, el Servicio Penitenciario Federal (FSIN) solicitó un presupuesto once veces mayor.
Las víctimas incluyen principalmente civiles sin cargos penales, internados en centros de detención preventiva (SIZO), donde no existen registros ni procesos legales, quedando fuera de cualquier protección jurídica. Los testimonios revelan un patrón de torturas: descargas eléctricas, violencia sexual, amputaciones, privación de alimentos, ejecuciones simuladas y castigos colectivos.
En el centro de detención SIZO-2 de Taganrog, donde falleció la joven periodista ucraniana Viktoriia Roshchyna, los prisioneros llegan a pesar apenas 40 kilos. Según la activista y directora del documental Prisoners: The System of Terror, Evgeniya Chirikova, “las torturas se repiten de un campo a otro; no son la excepción, sino el sistema”.
La situación legal presenta un grave vacío. Las Convenciones de Ginebra no contemplan la detención ni el intercambio de civiles, lo que deja a estas víctimas sin amparo legal ni mecanismos de protección. Por ello, se exige a la comunidad internacional la liberación inmediata e incondicional de todos los civiles ucranianos en manos de Rusia.