El Melillita: en mi instituto algún compañero e incluso profesores me dicen que soy un asesino
Héctor Melgar, conocido en el mundo taurino como El Melillita, tiene 18 años y lleva entrenando para ser torero desde los 12. Nacido en Melilla y formado en escuelas taurinas de Madrid, afronta su inminente debut en los ruedos con una madurez poco habitual para su edad, consciente del riesgo de la profesión y del compromiso personal que exige el toreo como forma de vida.
En una entrevista que publica El Faro, el joven aspirante relata con naturalidad una situación que forma parte de su día a día fuera de la plaza: en su instituto, algunos compañeros e incluso profesores le han llegado a decir que es un asesino por querer dedicarse a la tauromaquia. No lo expone como queja ni como denuncia, sino como una constatación del clima cultural en el que hoy se forma parte de una afición, parte de los antitaurinos, y que resulta "normalizada" en estos días por la actitud intransigente de profesores y algunos alumnos radicalizados.
La pregunta incómoda queda en el aire: ¿quién educa hoy sobre el toro? La tauromaquia no es un entretenimiento banal, sino un espectáculo de verdad que plantea dilemas morales profundos. El primero de ellos sitúa al ser humano en la cúspide de la naturaleza, como sujeto racional capaz de asumir responsabilidad, riesgo y consecuencias. En aulas cada vez más ideologizadas, donde el animalismo ha entrado como dogma, la razón humana deja de ser principio jerárquico para ceder espacio a una educación basada en sentimientos individuales elevados a categoría moral.
Una sociedad que coloca la emoción por encima de la razón avanza hacia una quiebra social silenciosa: las emociones no se acuerdan, se imponen. De esa imposición nacen comportamientos excluyentes que no aceptan la diferencia ni el conflicto moral, y que reducen al otro a una etiqueta —asesino, maltratador— sin necesidad de comprender su realidad. La razón permite explicar relaciones distintas entre personas, animales, trabajo y cultura; la emoción absolutizada, en cambio, obliga a tratar a una mascota como si fuera una persona, y a una persona como si fuera culpable por no compartir ese marco emocional.
La entrevista completa puede leerse en el siguiente enlace:
https://elfarodemelilla.es/hector-melga ... r-toreros/
El Melillita: en mi instituto algún compañero e incluso profesores me dicen que soy un asesino
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El_Estudiante
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ToroSeñorío
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Re: El Melillita: en mi instituto algún compañero e incluso profesores me dicen que soy un asesino
Si todo se reduce a “me duele lo que veo”, acabaremos prohibiendo pensar: el toro no es el problema, es el espejo.
Re: El Melillita: en mi instituto algún compañero e incluso profesores me dicen que soy un asesino
A mí que no me vengan con cuentos. Crueldad es no saber de dónde sale la carne y luego ir dando lecciones. El toro muere con más verdad que muchos discursos de aula.
Re: El Melillita: en mi instituto algún compañero e incluso profesores me dicen que soy un asesino
Dicen que es barbarie, pero luego tratan al perro como a un hijo y al vecino como a un apestado si no piensa igual. Algo se ha torcido en la cabeza de esta gente.
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